- Un punto de reunión para centenares de capitalinos que se encuentran para compartir
William Sánchez tiene más de diez años de visitar los parques capitalinos, acostumbra almorzar con la familia en alguna banca mientras sus menores se mecen en los columpios y corren uno detrás de otro. Para él, un parque es su centro de diversión favorito.
“Nosotros hemos ido a casi todos los parques capitalinos y es una lástima ver la delincuencia que hay en varios de ellos”, lamenta Sánchez, quien se encontraba recostado en una hamaca de madera en el Parque Japonés, ubicado en Los Robles.
Antes del terremoto de 1972, que marcó un hito en la historia de la capital, parques como el San Sebastián, Santo Domingo, Rubén Darío, Luis Alfonso Velásquez y Las Piedrecitas, eran verdaderos puntos de reunión de los managuas. Pero después de la catástrofe estos centros fueron tomados por vagos, alcohólicos y delincuentes que aún se observan.
El Malecón de Managua, a pesar de estar frente a las aguas contaminadas del Lago Xolotlán y rodeado por antisociales, continúa siendo un punto de encuentro para las familias, decenas de niños llegan para andar en bicicletas, algunos adultos a tomar cervezas y otros vagos a destruir la armonía familiar.
Doña Martha García tiene 13 años de alquilar bicicletas en El Malecón y ha visto cómo la delincuencia azota a esta zona. “A veces a eso de las 6:00 de la tarde chavalos vagos vienen peleándose con machetes y asaltan a las personas que nos visitan, aunque ahora la Policía viene más y se han calmado las cosas”, asegura García, quien tiene 65 bicicletas que alquila a niños y adultos que llegan a pasear.
EL MÁS VISITADO
El comercio ha invadido estos centros de diversión y el parque Las Piedrecitas es un claro ejemplo. Siendo éste uno de los parques más visitados por enamorados, niños y vagos, tiene la apariencia de un mercado.
En este lugar la gente encuentra desde un caramelo hasta un televisor. Y al parecer eso facilita los gustos de los citadinos, ya que se divierten en los columpios y resbaladeros, consumen cualquier tipo de comida y hasta conocen algunos animales, como monos y aves que aún se conservan.
El Parque Histórico Loma de Tiscapa es otro de los más visitados. A pesar que no hay muchos columpios, ni juegos para niños, es evidente la presencia de los jóvenes que llegan a probar su valentía en el canopy, lanzándose de un extremo a otro de la laguna.
Mientras los turistas extranjeros se fotografían con el monumento de Sandino y los niños juegan sobre el pasto, con la tranquilidad de que no hay delincuencia, gracias a la vigilancia que predomina en el lugar.