[/doap_box]
JULIO RAUDEZ GANA SU PRIMER JUEGO
Un operativo final de tres anotaciones en el fondo del octavo inning, llevaron a los Tiburones a una victoria 5-2 sobre Matagalpa, anoche ante una numerosa y animada clientela en el Estadio Roque Tadeo Zavala de Granada.
Julio Raudez, en recorrido de ocho entradas, se anotó su primer triunfo del torneo, mientras Juan Carlos Urbina disparaba el arponazo de la noche, un sencillo empujador de dos carreras con las bases llenas, que quebró el empate a dos en el octavo.
En ese mismo inning, un golpe a Bayardo Dávila con los costales repletos, produjo la última anotación de los sultanecos, que ahora junto al Bóer comparten el segundo lugar del XXXVII Campeonato Nacional de Beisbol.
Los Tiburones siempre tuvieron la iniciativa en el marcador y los matagalpinos, que jugaban al contragolpe, no tuvieron una respuesta final.
Los granadinos inauguraron el marcador en el segundo episodio, con imparables consecutivos de Lenín Aragón —quien abandonó el juego por un estirón muscular y en su lugar corrió Urbina—, Larry Galeano y Dávila, quien empujó a Urbina.
La respuesta de los visitantes llegó en la siguiente tanda con una línea encima del primer costal, salida del madero del novato Jilton Calderón, quien se acreditó doble y luego de sacrificio de Yasmir García, pisó el plato por un profundo batazo al bosque central de parte de Jorge Avellán.
Granada volvió a la carga en el cierre del cuarto con triple de Próspero González y sencillo productor de Galeano. Pero en sólo el inicio del quinto, Sergio Mena devolvió la paridad con un jonrón por el bosque izquierdo.
El abridor del Matagalpa, Sánchez, salió de juego después de cinco entradas y Wilfredo Amador llegó feroz consiguiendo por la vía de los strikes cuatro de siete outs, hasta que fue descifrado en el octavo por hits seguidos por la antigua dupleta mete miedo del San Fernando y ahora de los Tiburones, Norman Cardoze y Próspero González.
El chavalo Berman Espinoza enredó el asunto con boleto a Yáder Hodgson y luego fue presa del cohetazo de Urbina. Su labor concluyó con boleto intencional a Galeano, pero el relevista Rommel Velásquez golpeó a Dávila para obsequiar una carrera, antes de salir a flote.
En la otra acera, Jacinto Carrero lanzó el noveno y se apuntó el salvamento.