“El magisterio es sacrificio y trabajo”, dice la maestra María Magdalena. ()

La maestra Nena y el deleite de su cosecha

“En el internado la disciplina era férrea y la vida del estudiante dependía de una campana. Los toques de esa sonaja te decían cuando debías levantarte, bañarte, desayunar, estudiar y entrar a clases. Aquello era horrible. Otros toques te marcaban el almuerzo, la cena, otra vez el estudio y la hora de dormir. Cada actividad […]

  • “En el internado la disciplina era férrea y la vida del estudiante dependía de una campana. Los toques de esa sonaja te decían cuando debías levantarte, bañarte, desayunar, estudiar y entrar a clases. Aquello era horrible. Otros toques te marcaban el almuerzo, la cena, otra vez el estudio y la hora de dormir. Cada actividad se iniciaba y terminaba con el toque de aquella campanita, que te hacía actuar como lo hacían los condenados a galeras al ritmo del tambor del bogavante”
[doap_box title=»Murmullos del hambre» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

«Y la hermana de Ernesto me dice el otro día: «¡Viera a Ernesto qué bien que multiplica y divide!», y Ernesto era un muchachito que ni para comer tenía. Como él escuchaba a otra Celia que leía como en murmullo. «Levantá la voz», le dije. Entonces me responde: «Si es que no he comido», relata la profesora María Magdalena Avilés Marenco.

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