alexei ramírez anota por cuba, mientras el receptor panameño, Carlos Ruiz, espera por un tardío tiro ayer en Puerto Rico. (LA PRENSA/AFP)

¡QUÉ GARRA!

Desde San Juan, Puerto Rico Cuba sufrió mucho, peleó con esa bravura que ingresa en el terreno de la temeridad, creció bajo presión impresionantemente, y logró un triunfo dramático en 11 entradas tan largas como la muralla china, superando 8-6 a un dificilísimo equipo panameño, que venía de mostrar su dentadura frente a Puerto Rico. […]

  • Desde San Juan, Puerto Rico

    Cuba sufrió mucho, peleó con esa bravura que ingresa en el terreno de la temeridad, creció bajo presión impresionantemente, y logró un triunfo dramático en 11 entradas tan largas como la muralla china, superando 8-6 a un dificilísimo equipo panameño, que venía de mostrar su dentadura frente a Puerto Rico.

    ¡Qué partido señores! Cuando terminó, salí a la calle en busca de aire, pero no había, sólo ese calor agobiante, producto de la batalla sin cuartel.

    Dos cuchilladas, una de Osmani Urrutia y otra de Frederich Cepeda, sacaron a los cubanos del laberinto de la incomodidad, y los proyectaron hacia una victoria espectacular.

    Antes, el mayor impacto lo había provocado Yulieski Gourriel, ese prospecto que todos los scouts tienen en sus libretas, con un jonrón en el inicio del noveno, proporcionándole a Cuba ventaja de 6-4 aparentemente decisiva.

    En un momento en que los dos equipos estaban perdiendo sangre en cantidad y necesitaban cerrar heridas para mantenerse aferrados al suspenso, Gourriel, con un swing compacto producido por muñecas crujientes, hizo aullar una pelota lanzada por Manuel Acosta y la colocó en las tribunas del left field, quebrando el empate 4-4.

    Cuba que perdía 4-2 a la altura del séptimo, víctima de un jonrón de tres carreras de Rubén Rivera, empató el juego con un hit de Eduardo Paret y un largo batazo de Yulieski Gourriel.

    ¿Has escuchado el quejido de un muerto?, pregunta Juan Rulfo en su Pedro Páramo. Ayer lo escuchamos cuando Panamá fue a batear el cierre del noveno y se acercó con un hit productor de Olmedo Sáenz, equilibrando el duelo 6-6 tras un golpe a Earl Agnoly con bases llenas.

    En un instante de intenso dramatismo, Rubén Rivera falló con tres a bordo y Cuba siguió con vida, en pie de guerra, hasta resolver el juego en el inning 11, con el sol resistiendo a ocultarse.

    Un juego extraño. Panamá llenó las bases en los dos primeros innings y sólo anotó una carrera. Eso le costó caro. Pedro Luis Lazo explotó rápidamente; en medio de un pitcheo de “apártate si puedes”, Michael Enríquez fue golpeado 3 veces; Carlos Lee naufragó ponchándose tres veces, una de ellas con casa llena; se inventó uno de los siete golpes sin consecuencia; fue sorprendido el cubano Leslie Anderson en segunda en un momento clave; se ordenaron dos sacrificios consecutivos por parte de Cuba, el segundo, con Carlos Tabares en el plato, innecesario porque Joan Carlos Pedroso ya estaba en posición anotadora para el bateo de Eduardo Paret en el tercer inning.

    Gourriel con su agresividad, su fildeo, un jonrón, cuatro impulsadas, dos anotadas, fue una de las figuras cumbres del juego, y el chavalo de 19 años Yadier Pedroso con un gran relevó, levantó polvaredas entre los observadores de talento.

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