- Los ciudadanos del Caribe nicaragüense eligen hoy a sus noventa concejales regionales. ¿Bajo qué clima se dan los comicios? Priva la desconfianza de los partidos hacia las autoridades electorales y la amenaza de un alto nivel de abstencionismo. También existe la sensación de que las elecciones regionales son una medición de fuerzas de los partidos nacionales
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Dos recomendaciones formuladas por el Centro Carter, a inicios de febrero, continúan vigentes al sol de hoy.
El Centro Carter, luego de distintos encuentros con autoridades, partidos políticos y observadores electorales, urgió al Poder Electoral eliminar las dudas en torno a los comicios.
También hizo un llamado a los partidos políticos a “no fomentar temores infundados que desacrediten el proceso electoral en el que todos están participando y que interesa a todos”.
Sin embargo, los comicios se dan hoy bajo denuncias de las autoridades electorales en contra del PLC, de violar el silencio electoral, mientras esta organización cuestiona al CSE.
El presidente del Poder Electoral, Roberto Rivas, advirtió que sería el primero en solicitar una acción decidida del Poder Ejecutivo para garantizar el orden público, si se confirmaba el interés de perjudicar los comicios, tal como lo ha dejado entrever.
El Presidente de la República, Enrique Bolaños, había advertido a mediados de semana, que si los comicios no se desarrollaban de forma idónea, no dudaría en decretar un Estado de emergencia para garantizar el voto de los nicaragüenses.
De modo que a pesar de la recomendación del Centro Carter, la desconfianza ha marcado estos comicios regionales, lo que podría incidir en los niveles de abstencionismo, que en el 2002 alcanzaron el 61 por ciento.
que se vayan
Con independencia de los resultados de los comicios, el organismo cívico Ética y Transparencia (E y T) demandó la renuncia de los magistrados liberales y sandinistas que integran el Consejo Supremo Electoral (CSE).
“La partidarización del CSE ha erosionado su credibilidad y operatividad. Lejos de ser la entidad que debe ser, una que resuelve y adjudica los problemas normales entre partidos, se ha convertido en una institución que los reproduce y magnifica”, dice el último informe de observación de Ética y Transparencia (E y T).
La solución, para Ética y Transparencia, es cambiar a las autoridades electorales.
“Para evitar desde ya, el escalamiento de esta zozobra durante el próximo proceso electoral nacional, la Asamblea Nacional debe reemplazar tan pronto termine el actual proceso regional, a todos los magistrados, así como reformar la Ley Electoral para adoptar un modelo de dirección institucional técnico, profesional, austero, capaz, y que, sobre todo, sea aceptado por los partidos en contienda”, propuso E y T.
de cisma en cisma
En los últimos meses, el Poder Electoral se debatió en una pugna intestina entre magistrados sandinistas y liberales. Al final, el FSLN tomó bajo su control la cúpula del Poder Electoral, lo que ha provocado alarma entre sus principales contendientes, especialmente el PLC, otrora aliado político.
Dos asuntos fueron los detonantes de esta última crisis: la aprobación del cambio de nombre a favor de la Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador (ALN-PC), dirigida por el aspirante presidencial Eduardo Montealegre.
Y el segundo asunto fue la aplicación de los artículos 41 y 116 de la Ley Electoral.
Ambos artículos permiten el voto de los nicaragüenses aún cuando no aparezca en el padrón electoral de su respectiva junta receptora de votos. Siempre y cuando, demuestre con cédula en mano que habita en tal circunscripción electoral.
En las elecciones municipales del 2004, el Poder Electoral decidió no aplicar tales artículos, bajo un consenso liberosandinista.
El resultado: cuarenta mil personas no pudieron votar y anduvieron de junta en junta hasta el cansancio. El fenómeno fue conocido como ratón loco.
Los liberales, derrotados en las municipales del 2004, no respaldaron la medida para los actuales comicios regionales y estalló la crisis. También intentaron bloquear la alianza de Montealegre, disidente del PLC.
El Centro Carter, Ética y Transparencia y el Ipade expresaron su temor de que la no aplicación a cabalidad de la Ley Electoral obstaculizase el ejercicio del voto.
Al final, se supone que hoy los ciudadanos no tendrán obstáculos para ejercer el sufragio, pero en medio de la crisis política e institucional se teme que ni siquiera tengan ganas de ir a votar.