Poner en agenda la Autonomía

Horacio Malcolm [email protected]

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Poner en agenda la Autonomía


Horacio Malcolm Hodgson
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El proceso electoral para elegir este próximo domingo 5 de marzo a las autoridades regionales de la Costa Caribe de Nicaragua, se ha desarrollado bajo la sombra de las elecciones presidenciales de noviembre próximo.

Desafortunadamente, lo que se esperaba fuera un ejercicio para que la ciudadanía costeña conociera, concertara y eligiera las propuestas más idóneas para fortalecer los procesos políticos que tienen lugar en el régimen de autonomía, parece haberse convertido en un escenario para que los gurúes de la política nacional pronosticaran los resultados de las elecciones presidenciales del 2006.

Basta con escuchar las declaraciones de candidatos y políticos de todos los signos, incluyendo las de algunos candidatos a concejales regionales. Temas de poco interés regional constituyen el eje de sus discursos. Las propuestas relacionadas al transporte, energía y comercio, educación técnica y empleo, narcotráfico y población vulnerable, turismo y medio ambiente, o participación ciudadana y transparencia, han sido invisibilizadas por otros intereses.

Y es precisamente por este tipo de agenda que importantes sectores de la ciudadanía costeña han expresado y mantenido su confianza en el proceso de autonomía, institucionalizado en 1987 con la aprobación del Estatuto de Autonomía, conocido también como Ley 28.

Vale recordar que en su momento la aprobación de esta ley generó la oposición de algunos sectores, muchos de ellos de la propia Costa Caribe. Pero donde algunos vieron manipulación, otros lograron identificar una oportunidad para construir un legítimo proceso autonómico.

Y ese proceso, 19 años después de haber iniciado, muestra avances verificables que ya tienen incidencia en las condiciones de vida de la población: sistema de salud propio, sistema educativo regional, una ley que regula el régimen de propiedad de las tierras indígenas, divisiones políticas administrativas que acercan a la gente y sus autoridades, etc.

Pero claro, ésta es sólo una parte de la historia porque para escribir al reverso de las páginas se requiere de un liderazgo nacional y regional, local y comunal comprometido con la construcción de un proceso democrático de nación, que ponga en su agenda las demandas y prioridades de la Costa Caribe.

La elección regional brinda esta oportunidad, pero insisto, se necesitan actores que no vean en estos comicios otro escenario de lucha por el poder, tampoco una calistenia de cara a las elecciones presidenciales.

Se necesitan actores comprometidos en fortalecer los liderazgos en sus distintos niveles y capaz de comprender que los intereses de la región y del país son complementarios unos a otros.

En fin, este país, la Costa Caribe, quiere actores que vean en las elecciones de marzo del 2006 una oportunidad para aportar a la construcción del régimen autonómico y trabajar en la construcción del Estado-nación, con voluntad para facilitar el reencuentro de la Nicaragua que habla miskito, mayangna e inglés con la que habla español. Trabajemos en lo que nos une y no en lo que nos separa. Estamos a tiempo para ello.

El autor es sociólogo.

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