Uriel Cuadra Argüello
La familia Cuadra, descendiente de don Camilo, del mismo apellido, se ha caracterizado por el gran sentido del humor y la fantástica oportunidad para presentar éste en el momento oportuno.
René Cuadra Sáenz, sobrino del referido don Camilo, cumplió años y para tal fin, además de bocas de buen sabor, tenía varias botellas de whisky de la marca Black and White, las que se caracterizaban por tener en la etiqueta la figura de dos perritos “negro y blanco”. A José, su hermano Che Pelo, quien no es argentino por el “Che”, ya que nació en una lujosa mansión por el parque que está frente a la estación del ferrocarril, creo que en la actualidad es la jabonería de los Chamorro, lo estaba matando una gran “goma” y se encontraba desesperado porque llegara el comienzo de la tan esperada celebración. Ya que ésta se tardaba un poco, me dijo: “Uriel, dile a René que suelte los perros, pues hay muchos que quieren ladrar”. Ahí va la corriente al vaso.
Habían invitado a un negro que tenía el pelo blanco, y a éste le decían el “negativo”, igual al que antecede a una foto. Uno de los hermanos de apellido Prego, que si mal no recuerdo eran tres varones, Abraham, morenito de anteojos y bizco era muy alegre y parrandero, una madrugada llegó a su casa, abrió la puerta y se tropezó con una butaca, con una silla y una puerta, al oír esto su mamá le preguntó: —“Abrahancito, como que venís con traguito” —¿Con traguito? dijo él —Vengo hasta el culete—, y se fue a dormir. Ellos vivían frente a “Cabulla” Lacayo, quien posteriormente se hizo médico, se fue a México, ahí se casó y murió en el Estado de Tlaxcala, donde ejercía y tenía una farmacia.
Así sin darnos cuenta se llenan de encanto las páginas de un block que antes estaba en blanco, lo cual atribuyo a los vientos que bajan de las nubes que custodian al guerrillero Mombacho. Así es la vida de cada granadino que escribe estas románticas y alegres historias, un poco lejano de esa tierra santa de inolvidable panorama.
Personajes que no tienen mucha historia pero que figuraron un poco en el recuerdo granadino en aquella fecha histórica de los años cuarenta y cincuenta están: Cleto Curro, quien se caracterizó por un especial doctorado en mentiras, le dijo un día a “Melisandro”: —“¿Ves aquella hormiguita que está caminando sobre aquella roca que está en el cerro?”— A lo que contestó —“No la veo, pero le oigo los pasos”— “No jodás porque no los pueden sacar para ir donde la ‘Cunuy’ y ‘El Tequila’ a echarse un par de medias de las que dan carrasperas y regresar a la capilla de las ánimas a quitarse la ‘goma’ con agua bendita que deja ahí el padre Cuadra, hermano de don Camilo, quien fue acompañado del famoso Pancho hermoso, para sacudirse del asma. Pues el padre Cuadra con una bendición decía Pancho hermoso le arreglaba los pulmones que le jodían tanto y le llenara la bolsa de reloj del pantalón de moneditas de un real que recibía de las limosnas que le regalaba al padre Simón, aquel que decía en el ‘sermón’: “Esas son las cosas que arrechan a su señoría”.
El autor es ingeniero