Vuelven turbas contra LA PRENSA

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Vuelven turbas contra LA PRENSA





Una turba conducida por el alcalde sandinista de Granada, Álvaro Chamorro Mora, sitió ayer, durante varias horas, las instalaciones de LA PRENSA con el propósito declarado de intimidarnos, y de agredirnos, lo que no logró gracias a la oportuna intervención de la Policía Nacional. En todo caso, ha sido una agresión política contra la libertad de prensa, que hace recordar los ataques de las turbas nicolasianas somocistas y de las turbas “divinas” sandinistas, contra este Diario que ha sido y será siempre un baluarte de la lucha contra la corrupción y por la defensa de la libertad y la democracia.

Las turbas del alcalde sandinista de Granada vociferaron y amenazaron a LA PRENSA porque hemos informado sobre las denuncias de irregularidades administrativas en la Alcaldía granadina, que fueron hechas públicas por dos miembros del Concejo de ese mismo gobierno municipal, los señores Javier Vallejo y René Morales, de cuya denuncia tenemos copia en nuestro poder.

Según el alcalde sandinista de Granada, su intención era hablar con algunos de los principales directivos de LA PRENSA, para protestar por las publicaciones de las mencionadas denuncias. Sin embargo, además de que el alcalde de Granada ha tenido la oportunidad de aclarar su posición en las mismas páginas de este Diario, para hablar con sus directivos él no tenía por qué organizar turbas y azuzarlas contra LA PRENSA. Con sólo solicitar la entrevista formalmente, como lo hace cualquier persona de bien, las autoridades de LA PRENSA se la hubieran concedido de inmediato. Así lo hacen todas las personas y con el mayor de los gustos se les atiende, también con la corrección que es debida.

Por otro lado, si el alcalde de Granada cree que las acusaciones que le han hecho convencionales de su mismo gobierno municipal son falsas, debió haberlos refutado también de manera pública, o recurrir a los tribunales a denunciar y/o acusar a las personas que lo han señalado de cometer abusos con los fondos de la población granadina.

Pero es obvio que la pretensión del alcalde sandinista de Granada y del partido al que representa es intimidar a LA PRENSA para que no siga denunciando la corrupción, ni la ominosa posibilidad de regresar al pasado dictatorial y autoritario, al gobierno de turbas, de represión, de odio, de discriminación y de miseria que imperó hasta abril de 1990, cuando comenzó la frágil transición democrática que ahora está en grave peligro de naufragar.

Seguramente lo que pretende el alcalde sandinista de Granada —cuyo “triunfo” electoral en los comicios municipales del 2004 fue cuestionado como fraudulento por el candidato opositor Dionisio Cuadra y la alianza electoral Apre—, es advertirnos que si el candidato presidencial de su partido, el FSLN, Daniel Ortega Saavedra, ganara limpiamente o por medio del fraude las elecciones presidenciales del 5 de noviembre de este año, otra vez como en los años de la noche oscura del régimen sandinista de 1979 estaríamos sometidos al acoso de la censura, a la agresión de las turbas, al espionaje de la DGSE y los CDS, a la represión en todas las formas y sentidos.

Pero no nos van a intimidar. No lo pudieron lograr durante los años aciagos de 1979 a 1990 y tampoco podrán lograrlo ahora. Confiamos en la inteligencia, el buen sentido y la devoción democrática de la mayoría de los nicaragüenses, que no permitirán que por medio de una elección libre se imponga otra vez la dictadura. Y además, estamos seguros de que el pueblo de Nicaragua tiene suficiente valor para alzarse nuevamente contra la dictadura, si acaso ésta por medio del fraude lograra imponerse transitoriamente.

Enfáticamente aseguramos que ni las agresiones de turbas ni ninguna clase de crimen con que se nos ataque, nos hará desistir del derecho y la obligación que tenemos de seguir informando con veracidad, de denunciar la corrupción, de alertar a la ciudadanía sobre el peligro de restauración de la dictadura, y de defender sin tregua la libertad y la democracia.

Contamos también con el respaldo de la comunidad democrática internacional, ante la cual denunciamos estas nuevas agresiones. Y responsabilizamos desde ya al alcalde sandinista de Granada por cualquier atentado contra la periodista Arlen Cerda, nuestra corresponsal en aquella localidad, contra quien las turbas que asediaron ayer a LA PRENSA profirieron insultos y graves amenazas.

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