La explosión arrasó con la cúpula dorada y con el interior del santuario sagrado de dos imanes chiítas en Samara, una reliquia de la arquitectura islámica de 1, 200 años de antigüedad.

Irak: bombazo en santuario desata violencia sectaria

Atentado contra lugar sagrado chiíta desemboca en ataques a 27 mezquitas sunitas AFP SAMARA, IRAK.- Un atentado con bomba destruyó el miércoles la cúpula de uno de los lugares chiítas más sagrados en el mundo y desencadenó en respuesta ataques a 27 mezquitas sunitas en Bagdad, que dejaron seis muertos y un gran temor a […]

  • Atentado contra lugar sagrado chiíta desemboca en ataques a 27 mezquitas sunitas

AFP

SAMARA, IRAK.- Un atentado con bomba destruyó el miércoles la cúpula de uno de los lugares chiítas más sagrados en el mundo y desencadenó en respuesta ataques a 27 mezquitas sunitas en Bagdad, que dejaron seis muertos y un gran temor a una guerra civil en Irak.

Según una fuente del Ministerio del Interior iraquí, seis sunitas, de los cuales tres eran imanes y otros tantos fieles, fueron asesinados y 27 mezquitas sunitas atacadas en Bagdad, después del atentado contra el santuario de Samara.

JOYA DE LA CULTURA

El flanco derecho del mausoleo de los imanes Alí al Hadi y Hasán al Askari, obra maestra de la arquitectura islámica cuya construcción se remonta a 1,200 años atrás y está situada en el corazón de la localidad sunita de Samara, quedó destrozado por una doble explosión ocurrida el miércoles.

Su cúpula dorada fue destruida y su revestimiento de mosaicos turquesas se hizo añicos.

En el templo destruido, lugar de peregrinación muy venerado, están enterrados los dos últimos imanes de los santos chiítas : Alí al Hadi (827-868) y Hasán al Askari (845-872).

Según un coronel de las fuerzas especiales del Ministerio del Interior, “cuatro hombres, —el jefe del comando vestido con ropa militar y otros tres ataviados de negro y enmascarados— entraron el martes por la noche en el mausoleo y ataron a los cinco policías que estaban de guardia”.

“Por la noche colocaron dos cargas explosivas que estallaron poco antes de las 07H00 (locales) y luego se dieron a la fuga”, añadió.

Tres sospechosos han sido detenidos, afirmó a la AFP un importante responsable del gabinete del Primer Ministro, Ibrahim Jaafari.

En represalia por el ataque, una treintena de mezquitas sunitas han sido atacadas y algunas de ellas quemadas u ocupadas en el país, según la Policía y los responsables políticos sunitas.

EL FANTASMA DE LA GUERRA CIVIL

El Presidente de Irak, Jalal Talabani, ha pedido a los iraquíes que no permitan que el ataque contra una emblemática mezquita chiíta de Samara arrastre al país a una guerra civil.

Tras este atentado, el conflicto entre grupos ha alcanzado un punto álgido: varios templos sunitas están siendo atacados y miles de chiítas protestan en las calles.

“Este nuevo crimen es una advertencia de que hay una conspiración contra los iraquíes para llevarnos a una guerra entre hermanos. No lo permitiremos”, ha afirmado Talabani en un mensaje televisado.

“Nos enfrentamos a una gran conspiración contra Irak, contra su unidad. Debemos trabajar juntos contra la amenaza de una guerra civil devastadora. Es nuestro mayor peligro”.

Talabani ha invitado además a todas las comunidades a condenar el ataque y ha afirmado que se esforzará para crear un Gobierno de unidad nacional que incluya a todos los grupos étnicos y religiosos dos meses después de las elecciones. “Doy gracias a Dios porque ninguna lista consiguiese la mayoría. Este resultado nos fuerza a todos a cooperar para crear un Gobierno nacional de la unidad”.

La principal autoridad chiíta, el ayatolá Ali Sistani, pidió inmediatamente “calma y no atacar las mezquitas sunitas”.

Talabani hizo un llamado a mostrar “sangre fría y unidad para desbaratar los planes desgraciados de los takfiris” (extremistas sunitas).

Los conflictos entre sunitas y chiítas son habituales en el país. En el Irak de la posguerra, la minoría sunita, que gobernaba el país durante la dictadura de Saddam Hussein, ha quedado fuera de los círculos de poder. El actual Gobierno está dirigido por una coalición de chiítas y kurdos, que se impuso de nuevo en las elecciones parlamentarias celebradas el pasado 15 de diciembre, aunque sin conseguir la mayoría necesaria.

El primer ministro Ibrahim Jaafari anunció un duelo nacional de tres días, mientras que el ayatolá Sistani decretó un duelo de una semana, solicitando a la población que “exprese su condena a este acto”, indicó un responsable de su oficina. (Agencias)

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