- Víctima lideraba un grupo de toma tierras, y aparentemente se trata de una pasada de cuentas
- Los heridos fueron trasladados al hospital de Juigalpa
Octavio Enríquez [email protected]
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Un muerto y dos heridos en taxi
| Víctima lideraba un grupo de toma tierras, y aparentemente se trata de una pasada de cuentas |
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| Los heridos fueron trasladados al hospital de Juigalpa |
Octavio Enríquez
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WISCOYOL, BOACO.- Antes de las 10:00 de la mañana, el ensangrentado se retorcía en el asiento trasero del taxi Kia. Aquello era un cruel espectáculo. Tocaba la ventana y sea aferraba a ésta suplicando ayuda. Roberto Rivera Rodríguez tenía los ojos desorbitados.
Los curiosos le miraban con aquello de “te compadezco pero no puedo hacer nada” y un par de mujeres gritaba oraciones llorando, porque no había de otra en ese momento.
En Wiscoyol, una tranquila comunidad de Boaco ubicada a 80 kilómetros de Managua, había que buscarle un mejor uso a los celulares porque bajo las colinas llenas de verdor la señal es un imposible. Los conductores de los vehículos, que pasaban por allí, hacían las del buen samaritano durante unos segundos. Paraban, se daban cuenta del suceso, y luego pasaban de largo.
Las mujeres de las oraciones estaban partidas. Minutos antes habían bajado de una colina donde está la Iglesia de la comunidad y se encontraron con el suceso.
Un hombre, que viajaba aparentemente tranquilo en el taxi conducido por Cándido Mendoza, pidió bajarse para sorpresa del resto y salió por la puerta trasera izquierda.
Todos los pasajeros abordaron el taxi en el empalme de Boaco y se dirigían a esta ciudad, según el taxista. Luego vendría el infortunio.
Ninguno de los pasajeros sospechó que aquel empezaría a dispararles. El asesino nunca cerró la puerta. Hirió a Roberto Rivera, y Domingo Zeledón Tórrez salió corriendo, cargando un bolso negro que nadie en el pueblo se atrevió a tocar para preservar la escena del crimen. Sin embargo, segundos más tarde sería herido por la espalda y caería a unos 20 metros del taxi, muriendo poco después ante la mirada de los curiosos, que invadieron el sitio casi al instante en el que el asesino huía entre el caserío.
En la misma posición de tiro en que hirió a Roberto, el asesino baleó a Yasiri Díaz, una mujer obesa que viajaba en el asiento delantero. Una segunda bala, consumado los otros disparos, perdió fuerza y una esquirla de plomo quedó alojada en el tubo del respaldar del asiento en que ella iba.
“Venían tranquilos sin discutir cuando de pronto el señor camisa blanca y bolso rojo que disparó, pidió que lo dejáramos en el pueblo”, contó el taxista Mendoza.
POLICÍAS POR CASUALIDAD
La Policía llegó por casualidad. Tres patrullas de la avanzada de seguridad del Presidente, que se espera llegue en estos días a esta zona según los oficiales, pasaba rumbo a Rosita. La gente les gritó que se detuvieran.
Hubo niños que vieron por primera vez un muerto. Frente al lugar del suceso hay un colegio y pasándose la calle cualquiera se podía encontrar al hombre vestido de camisa celeste, pantalón gris, yerto cerca del taxi.
Llegando la Policía, los oficiales sacaron a Rivera. Estaba herido pero se asía a un maletín del que se negaba a revelar lo que contenía. Luego lo llevaron al hospital, donde fue atendido por el médico Cicerón Baca. El doctor explicó que la bala entró por el tórax y se alojó cerca de la patilla.
En el caso de Yasiri no estaba herida de gravedad, pero sus familiares aseguraron afuera del hospital que la bala entró por la espalda y se le quedó en el seno derecho. El taxista Cándido Mendoza aseguró que su día estaba bien. Había llevado más temprano a un juez de Boaco a Masaya y al regreso se encontró con los pasajeros que le cambiaron la ruta. De Boaco pasó directo a la Policía y ahora está bajo investigación, mientras las autoridades continuaban buscando al asesino entre el tranquilo Wiscoyol.
ANTECEDENTES
Los antecedentes de Domingo Zeledón Tórrez, quien fue el cabecilla de los toma-tierra de la Resistencia Nicaragüense, en Boaco y Camoapa, hace suponer a las autoridades de la Policía, que el móvil del crimen sea una pasada de cuentas, comentó el comisionado Yuri Valle, segundo jefe de la Policía de Boaco.
Hace aproximadamente seis meses, en una de las calles del barrio Santa Isabel de Boaco, Domingo Zeledón, fue herido de bala, en un intento fallido de asesinato por sujetos desconocidos.
El comisionado Valle informó que Zeledón se dirigía al Juzgado Local de Boaco, donde se reuniría con un grupo de personas que lo esperaban, los que días antes habían sido desalojados de una propiedad, ubicada en la comunidad El Paraíso, carretera a Río Blanco.
Zeledón estuvo preso en el sistema penitenciario en el año 2004 por toma-tierra y en el 2005 por esta misma causa intentó ser asesinado. Mercedes Sequeira
PLAN DE BÚSQUEDA
La Policía de Boaco en conjunto con efectivos del Ejército, realizan un plan de búsqueda del autor del crimen, que conmocionó a la población boaqueña e irrumpió la tranquilidad de los habitantes de la comarca Wiscoyol.