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Incendio los deja más pobres
Luis Alemán Saballos
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Los gritos desesperados de varios niños que dormían en cartones y colchones viejos fue la voz de alerta para el resto de habitantes del antiguo edificio del Banco de América, ubicado de la Iglesia El Calvario cuatro cuadras hacia el oeste, en el Mercado Oriental, que la madrugada de ayer martes se quemó totalmente.
Los niños lograron salir corriendo de entre las llamas, mientras el resto de habitantes, a pesar del esfuerzo realizado, no lograron sacar absolutamente nada de sus pertenencias, las que quedaron reducidas a cenizas.
Antonia Marina Solís, de 59 años, habitante del lugar, narró que cerca de las 1:15 a.m. de ayer martes ella pudo notar el ingreso a la vivienda de tres sujetos, luego escuchó que caían objetos y finalmente se levantó tras el grito de los niños que pedían auxilio.
“Nos quemamos, nos quemamos”, gritaron los niños que dormían en el lado derecho del viejo edificio que además de ser ocupado de vivienda, funcionaba como bodega de desperdicios.
La señora Solís está segura que los causantes fueron tres sujetos, a quienes conoce únicamente como Oswaldo, Horacio y Neftaly, quienes en fechas anteriores habían llegado a la casa con intenciones de quedarse durmiendo, pero los habitantes del edificio no se los permitieron.
En el local habitan 50 personas entre niños, adultos y hasta ancianos, la mayoría son indigentes que reciben ayuda de un organismo no gubernamental llamado Asociación Inhijambia, que procura alejarlos del consumo de drogas y de la prostitución.
“Todo se nos quemó, las camas, los cajones con ropa, la comida, los trastes”, aseguró Solís.
Oficiales del Distrito Cuatro de Policía confirmaron que están investigando el siniestro. En el local no hay cables de energía eléctrica y al momento de iniciar el incendio tampoco estaba encendido ningún fogón, por lo que presumen que el siniestro pudo ser provocado por extraños.