- Dependencia del petróleo podría revertirse a partir del 2010 generando energía de fuentes alternas.
- Inversionistas piden estabilidad social, económica y política
Mario José [email protected]
El petróleo y sus derivados saltan en cada informe sobre la inflación, en cada petición de la industria eléctrica y del agua potable para un incremento de las tarifas, y en cada huelga del los empresarios del transporte para aumentar el costo del pasaje en Managua, apelando dicen a los altos costos del crudo que, en los últimos tres años aumentó su precio en casi 20 dólares por barril.
Para Nicaragua el combustibles fósil es el principal generador de energía eléctrica, ya que de 450 MW que se producen como media, el 80 por ciento es a base de procesos términos, es decir la quema de búnker, full oil y diesel. Sin embargo, el país tiene el potencial de obtener más de 3,000 MW a base de fuentes alternas de energía como el agua (hidro), los volcanes (geotérmicas), el viento (eólicas), desechos vegetales (biomasa) y también solar.
El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Alonso, destaca la “pesada carga” que, para las finanzas del país, representan las importaciones de petróleo y su derivado. “Sólo desde 1999 al 2005, estas importaciones han pasado a representar del cuatro al 11 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)”, compara.
En promedio el país compra cada año 10 millones de barriles de petróleo y sus derivados, pero el precio del crudo pasó de 31.6 dólares a 51.3 dólares el barril entre los años 2003 y 2005, mientras que el de los combustibles saltó en el mismo período de 35.7 a 60.5 dólares.
El economista Néstor Avendaño refuerza y añade que las importaciones de crudo representaron sólo en el 2005 alrededor de 540 millones de dólares, es decir el 63 por ciento de las exportaciones nacionales; el 62 por ciento de las remesas familiares; y el 21 por ciento de las importaciones.
“En Nicaragua además de que dependemos del petróleo para producir electricidad, existe un consumo ineficiente, porque para obtener 1,000 millones de dólares de Producto Interno Bruto (PIB), necesitamos 1.3 millones de barriles de petróleo y 900 mil barriles de combustibles”, destaca el economista.
La producción de energía a base especialmente de petróleo, encarece los costos de producción y de los bienes y servicios consumidos por la población.
El gerente de Negocios de la distribuidora eléctrica Unión Fenosa, José Ley Lau, refiere que el costo de cada megavatio por hora, sin incluir el costo de potencia, asciende a unos cien dólares, cuando podría bajar a entre 70 y 75 dólares si esa misma electricidad fuese producida utilizando fuentes de energía renovables.
¿QUÉ SE ESTÁ HACIENDO?
Según coinciden los empresarios, los especialistas y el Gobierno, de aprovecharse al menos una parte de tales fuentes, se podría terminar con la dependencia petrolera de Nicaragua para producir energía eléctrica, que es la mayor dependencia en Centroamérica.
El presidente ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE), Ernesto Espinoza, apuesta a que entre los años 2008 y 2010 el país esté en pleno proceso de producir hasta 300 MW de energía de fuentes alternas, de concretarse un paquete de proyectos que se encuentran en diferentes fases para generar electricidad especialmente de fuentes eólicas, geotérmicas e hidráulicas.
Con ello, dijo sería factible estimar que para los años 2010 y 2011 se “empiece a revertir la dependencia actual de petróleo para producir energía eléctrica”.
Dentro del paquete de proyectos que mencionó Espinoza se destacan dos para la producción de energía eléctrica, posiblemente de fuentes hidráulicas y eólicas, porque están en pleno proceso de licitación, su construcción empezaría en el 2007 y su entrada en operación en el 2009.
Un proyecto está relacionado a la generación de 40 MW, cuyo proceso de licitación para comprar tal energía ha sido abierto por Unión Fenosa, y otro que la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) estará lanzando para obtener, a partir de la fuerza del viento, 20 MW con el fin de abaratar los costos de producción y distribución del agua potable.
Espinoza añadió que entre los proyectos hidroeléctricos más promisorios se destaca el Proyecto Larreynaga, en el Río Viejo, que generaría entre 15 a 20 MW y cuyo proceso de licitación se desarrollará a lo largo del 2006. Por ello, se espera sea construido entre el 2007 y el 2008, y entraría en operaciones en el 2009.
También mencionó otro proyecto para modernizar las actuales instalaciones de la planta Momotombo, para producir a partir del próximo año 10 MW adicionales a los actuales 30 MW que aporta.
La CNE prevé que el Proyecto Copalar, en el Río Grande, con capacidad de generar hasta 350 MW, empiece a operar en el 2012 si todos los planes, hasta ahora previstos, se cumplen sin mayores contratiempos.
Pero Lau destacó que para estimular las inversiones para la generación de energía de fuentes alternas, el sector necesita “estabilidad social y económica, un sector eléctrico financieramente viable y, lógicamente, empresas distribuidoras financieramente sólidas”, lo que indicó en parte pasa por tener tarifas eléctricas que cubran todos los costos de producción.
Indicó que en junio esperan recibir ofertas válidas de las empresas interesadas en generar los 40 MW.
Dependencia del petróleo podría revertirse a partir del 2010 generando energía de fuentes alternas
Inversionistas piden estabilidad social, económica y política
UN MEGAPROYECTO
Unión Fenosa también alista el lanzamiento de otra licitación para comprar hasta 250 MW, posiblemente a partir del año 2011, que sean producidos de fuentes alternas. El gerente de Negocios de la empresa, José Ley Lau, dijo que un proyecto de este tipo podría significar una inversión de hasta 500 millones de dólares.