Compras por imagen

“La publicidad no las vuelve compulsivas sino su mismo afán de sentir que necesitan algo que están anunciado es más de orden sicológico. Los compradores compulsivos tienden a realizar la compra porque tienen complejos, temores, adicciones, inseguridades. Si nos fijamos, uno de los pecados de la publicidad es reforzar estereotipos, no así comportamientos adictivos”, expresa […]

“La publicidad no las vuelve compulsivas sino su mismo afán de sentir que necesitan algo que están anunciado es más de orden sicológico. Los compradores compulsivos tienden a realizar la compra porque tienen complejos, temores, adicciones, inseguridades. Si nos fijamos, uno de los pecados de la publicidad es reforzar estereotipos, no así comportamientos adictivos”, expresa Danilo Fajardo, creativo de Carlos Cuadra Publicidad.

Ernesto Robleto, gerente general de Imagen Publicidad dice que los dueños de marca utilizan la publicidad para posicionarse. Estudian bien a su mercado objetivo y según los resultados adecúan el mensaje de acuerdo con lo que el consumidor espera de esa marca, de ese producto.

Las personas compulsivas, que tienen la actitud compulsiva, siempre serán blanco fácil porque a diferencia de las racionales, éstas compran con la mente y no con los sentidos.

“Si analizamos un momento, posiblemente las personas que hacen compras innecesarias son más alegres, más descuidadas, extrovertidas”, dice Robleto. Añade que las compradoras racionales conscientes comparan precios, contenidos, cualidades del producto. No se dejan llevar por el empaque, el color, por lo atractivo de cómo está desplegado.

“A veces, por ejemplo, te das cuenta de que en realidad ese producto brilla menos. Los sentidos son los que nos jalan, sucede con los artículos de lujo”, comenta Robleto.

Muchas personas creen que la publicidad categoriza los estatus sociales y de allí viene el dicho: “como te ven vestido de tratan” y muchas personas para no sentirse rechazadas hacen lo imposible por vestir a la moda.

“Realmente son las personas las que se posicionan en grupos sociales, la publicidad solamente retoma características de grupos socialmente definidos, a través de encuestas de preferencias de medios, etnografías, crecimientos demográficos, índices de compra, entre otros factores”, señala Robleto.

Agrega que es muy común ver a gente de clase media que llega a una tienda y compra un poco más de su nivel social para aparentar. “Se compran unos zapatos para estar en yates, aunque no los tengan”, ejemplifica.

Los expertos consultados dicen que el consumismo tiene sus efectos, pero todo eso es inteligencia de mercado, la forma de enfocar e impulsar la compra de los productos. “Al final la publicidad no apunta a engañar a las personas, el que se quiere engañar lo hace sólo porque el precio está expuesto, no se obliga a la gente a pagar, ella tiene la responsabilidad de hacer sus propias averiguaciones, a menos que sea un impulso sentimental”, asevera.  

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