Arnoldo Quintanilla González
La Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua-León corre peligro de la involución ante el acecho cauteloso del Frente Sandinista. El Alma Mater, en la década de 1980 perdió lo que tanto preocupó al doctor Mariano Fiallos Gil: La “autonomía del espíritu”. La más valiosa de todas. Lo que más preocupó al “Padre de la Autonomía”. Se impuso el dogmatismo ideológico, político. “El mayor impedimento para la convivencia humana”, sentenció el doctor Fiallos Gil.
La elección de rector de la UNAN, León, será mañana 22 de febrero en el Paraninfo. La cúpula del Frente sacó a su diputado y político obediente doctor Rigoberto Sampson Granera para competir por la rectoría.
A la universidad hay que considerarla dentro del contexto de la sociedad. Y a la educación superior, en la más importante universidad del país, nacida el 10 de enero de 1812, se necesita controlarla para no encontrar un obstáculo en el ansiado triunfo de noviembre del presente año. El Frente ya tiene el dominio sobre las otras universidades públicas.
En las elecciones de consejos facultativos, cuerpo electoral para elegir al rector y vicerrector general se habla en la comunidad universitaria de que hubo corrupción. Algunos votos estudiantiles fueron comprados por políticos del Frente, y otros electores halagados para ocupar cargos de dirección. En la universidad hay profesores que recuerdan con melancolía la década de los ochenta por lo que desean regresar a ella. Otros profesores han recibido privilegios directamente del partido rojo y negro.
El Frente Sandinista dejó de entrometerse en las decisiones directas del rector de la universidad cuando el actual, doctor Ernesto Medina Sandino, en julio de 1999, en un comunicado dirigido a la comunidad universitaria y pueblo en general anunció la entrega del carnet de militante del FSLN por haber sido atacado y ofendido en castigo a su desobediencia.
El doctor Rigoberto Sampson Granera es el sandinista fiel, disciplinado, para cumplir las “orientaciones” que resuelva la voluntad del caudillo para la universidad.
El diputado Sampson Granera se desprende de más de cinco mil dólares y otros privilegios para ganar como rector menos de dos mil quinientos dólares, mensuales. ¿Por qué? Obedecer una decisión del partido, cumplir una importante misión: “Frentenizar a la universidad”.
El consejo electoral universitario tiene la libertad para elegir caminos que mejor convengan a esta sociedad, pueblo o nación.
La toma de conciencia sólo es posible si se cuenta con un máximo de libertad, la que la autonomía garantiza a la universidad. Tomar conciencia de que los alcances de la universidad no pueden ser ajenos a la sociedad que la ha hecho posible. “La libertad está al otro lado del rigor del espíritu” ( Fiallos Gil).
No será aceptable el arrepentimiento si la mayoría del consejo electoral escoge el camino de la negación de la libertad. La lección de la década de los ochenta aún cuelga en las paredes de la universidad que dejó de ser “una corporación de valores en la que se reflejaban libremente las inquietudes humanas”. ( Fiallos Gil).
El autor es periodista, fue director de la Escuela de Periodismo.