Un aporte incontable

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Un aporte incontable


Douglas Carcache
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La tarea que se han propuesto los gobiernos de Centroamérica, México, Colombia, Dominicana y Ecuador, de mostrar cuánto aportan los migrantes latinoamericanos a la economía de Estados Unidos, puede ser fácil. Lo difícil será negociar un cambio en la política migratoria estadounidense.

Desde que Estados Unidos informó a finales del 2005 que preparaba leyes más duras contra los inmigrantes y la ampliación de un muro, a lo largo de más de mil kilómetros de su frontera con México, los cancilleres de esos países empezaron a buscarle una salida a esa ofensiva y, por lo visto, este año se concentrarán en resaltar cómo se beneficia la sociedad estadounidense con el trabajo de los hispanos.

Entre las ventajas que le atribuyen a Estados Unidos está la disponibilidad de fuerza laboral joven, con que mantiene su producción industrial y agropecuaria, porque las edades de los inmigrantes están entre 24 y 54 años, ha dicho la organización Enlaces América.

El trabajo de los inmigrantes le ha dado a la comunidad latinoamericana una capacidad de compra que ya es vital para la economía estadounidense, porque gastó 735 mil millones de dólares durante el año 2004, además de mandar 45 mil millones de dólares a América Latina, según datos de Enlaces América.

Queda claro que los inmigrantes producen bienes y son consumidores, dos funciones necesarias en una economía de mercado. Además, propician que algunas empresas operen con costos más bajos, porque los inmigrantes, en especial los indocumentados, aceptan trabajar por salarios más bajos que los exigidos por estadounidenses natos.

Es lo mismo en Costa Rica, donde los nicaragüenses inmigrantes pueden ganar el salario mínimo legal, pero aún así menos que los ciudadanos costarricenses, y de eso depende, en parte, la competitividad de algunos negocios.

El empresario costarricense Sergio Navas dijo a principios de este año, que las exportaciones agrícolas de su país caerían en 15 por ciento si los jornaleros nicas dejan de trabajar allí y que, contrario a lo que algunos piensan, la necesidad de mano de obra inmigrante aumenta cada día.

El ingreso de los inmigrantes nicas en territorio tico pudo ser de 600 millones de dólares anuales hasta el 2005, de los cuales remitieron 200 millones a sus familias en Nicaragua y consumieron 400 millones dentro de Costa Rica, según ha estimado el empresario Alfonso Robelo, presidente de la Cámara de Negocios Costarricense Nicaragüense.

Ahora que gobiernos latinoamericanos presionan a Estados Unidos, para que negocie un acuerdo migratorio que favorezca a ambos, algunos funcionarios en Washington alegan que el tema de la migración es un asunto de política interna y, por tanto, sólo admite decisiones unilaterales. Los hechos demuestran, sin embargo, que los beneficios son bilaterales.

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