Iván de Jesús Pereira
La propuesta del PLC de reducir las primarias a una ampliada convención de partido, resulta irrelevante y pretende ignorar los deseos de democratización de diferentes sectores de la sociedad nicaragüense.
En el fondo, lo que subsiste es la voluntad caudillesca de nominar con su dedo al candidato de la mayor fuerza democrática.
Pero, a estas alturas, cabe preguntarse si el doctor Alemán conserva todavía su dedo para poder nominar al candidato.
Debe recordarse que al caudillo liberal le doblaron no sólo el dedo sino la mano cuando “el alto capital” le obligó a dejar de lado a su verdadero y natural candidato, el doctor Iván Escobar Fornos, y tener que escoger al actual Presidente de la República.
Más adelante, el doctor Alemán se automutiló su propio dedo, al erigirse como Presidente de la Asamblea Nacional y decir “que no habrían más leyes que las que él aprobase”, dejando al Presidente recién electo en la alternativa de liquidarse políticamente o convertirse en un títere. Don Enrique resultó a la larga un nuevo Leonardo Argüello, con la diferencia que esta vez sobrevivió al caudillo gracias al apoyo de las fuerzas foráneas.
Por último, al doctor Alemán le doblaron el dedo cuando al ser llevado a prisión debió de seguir las huellas de Nelson Mandela, el famoso preso 466-64, aquel 12 de julio de 1964, que hizo de su cárcel una conciencia y de su resistencia un símbolo del secuestro de su nación. Alemán aceptó una cárcel con teléfonos celulares, aire acondicionado, y toda clase de privilegios para convertirse en el símbolo del chantaje y la extorsión del FSLN.
Lo que el doctor Alemán debe hacer es: apartarse del partido y del quehacer político y dejar que en un nuevo liderazgo salve al liberalismo y a la nación.
Debe recordarse que el general Emiliano Chamorro en 1959, en un gesto de patriotismo se alejó del partido y permitió que una nueva generación, la llamada en ese entonces Juventud Conservadora tomara la dirigencia, produciéndose el fenómeno de Fernando Agüero Rocha.
Todavía resulta más significativo el caso de Roberto D´Aubuisson, Mayor del Ejercito salvadoreño, fundador del Partido Alianza Republicana (Arena) y candidato fallido en las elecciones de 1984. En la década de los noventa, después de los reportes de Naciones Unidas sobre violaciones a los derechos humanos ocurridas en El Salvador, comprende que su nombre es un pesado lastre, se aparta del partido y permite con su acto el éxito del mayor partido de derecha en Centroamérica.
El dedo de Arnoldo ya no es el dedo del caudillo liberal, sino que gracias al chantaje que ha sido sometido (cuando apenas los contradice, lo amenazan con la cárcel) es el dedo del otro caudillo, el de Daniel que no quiere señalar como su contrincante a alguien que resulte fortificado de unas verdaderas primarias, sino a un candidato de zacate que le facilite el anhelado regreso al poder.
Los pueblos no se equivocan. Son como los molinos de Dios, muelen despacio pero cuando muelen despedazan y acabamos de presenciar un ejemplo en Costa Rica. El calderonismo fue sepultado. El PUSC (Partido de Unidad Social Cristiana), que produjo presidentes como Rodrigo Carazo, Rafael Ángel Calderón, Miguel Ángel Rodríguez y Abel Pacheco, sacó un insignificante 3.65 por ciento y una razón muy poderosa: Rafael Ángel Calderón y Miguel Ángel Rodríguez tienen la casa por cárcel, pues fueron condenados por corruptos.
El doctor Alemán es un lastre muy pesado y con él jugando en la política, la necesidad de escoger un solo candidato que represente los intereses del sector democrático es prácticamente imposible. Su presencia nos lleva a la famosa situación de las cuatro bandas y por ese camino veo a don Enrique entregando la banda al comandante Ortega. ¡Dios Salve a Nicaragua!
El autor es Abogado y Notario.