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Los candidatos presidenciales de Costa Rica que hablaron mal de los inmigrantes y prometieron mano dura contra ellos, se equivocaron. Los que más votos sacaron en las elecciones del 5 de febrero, fueron los que asumieron una actitud más comprensiva del fenómeno migratorio y mostraron su desacuerdo con la nueva ley costarricense que criminaliza a los inmigrantes indocumentados, la mayoría originarios de Nicaragua.
En un foro con lectores del diario La Nación, el candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC), Ottón Solís, dijo que “es imposible prometer cero migración” porque “ni Estados Unidos ha podido hacerlo”. Le preguntaron si vetaría la ley aprobada el año pasado, en caso de que llegue a ser Presidente de Costa Rica. “Sí, sí la vetaría”, respondió. “No estoy de acuerdo con que se considere criminal a una persona que busca trabajar y ganarse la vida, en cualquier parte, sea donde sea. Si criminalizo algo, eso sería la vagancia, pero no el trabajo”.
Solís es uno de los candidatos que más votos ha reunido y por eso está en un virtual empate con Oscar Arias, del Partido Liberación Nacional (PLN), ya que cada uno tenía la semana pasada poco más del 40 por ciento de la votación. Arias también declaró en contra de la nueva ley migratoria, insinuando que tiene connotaciones fascistas, y prometió que la reformaría si resultaba electo. “No quisiera ver a la policía migratoria convertida en una Gestapo (policía secreta de Adolfo Hittler), buscando inmigrantes ilegales para en 24 horas ponerlos en la frontera”, afirmó días antes de los comicios.
La ley faculta a la policía para buscar a extranjeros indocumentados en centros de trabajo y hospedajes, y detenerlos por tiempo indefinido. “Le dieron atribuciones a la policía migratoria que yo creo que les puede permitir no usar el poder, sino abusar del poder”, añadió Arias.
Otros candidatos costarricenses intentaron en ocasiones atraer votantes con un discurso antimigratorio, insinuando que los nicaragüenses son causa de problemas para la sociedad tica y hay que frenar su entrada. Sin embargo, no lograron ni el 10 por ciento de los votos en la elección general.
Por ejemplo, Otto Guevara, del Movimiento Libertario (ML), cree que la nueva ley debe entrar en vigencia, en agosto próximo, y que “el indocumentado que viole derechos de costarricenses será expulsado y limitaremos los incentivos que hoy existen para que extranjeros vengan a convivir con nosotros”. Guevara consiguió menos del nueve por ciento de los votos.
El candidato de Unión para el Cambio (UPC), Antonio Álvarez Desanti, también quiso ganar votos echándole un poco de lodo a los inmigrantes. “Creo que hay que aplicar una política migratoria restrictiva, que el extranjero que llegue a Costa Rica venga con permiso de trabajo, en actividades que no desplace a nacionales”, dijo, y por él votó menos del tres por ciento de los costarricenses. Parecido o menor fue el porcentaje de votos obtenido por Ricardo Toledo, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), quien igual mostró inconformidad con los inmigrantes.
Antes de la elección, los seguidores de estos candidatos consideraban que gran parte de la población de Costa Rica estaba en contra de la inmigración, pero el resultado de los comicios desbarató esa suposición.