- Dicen que las están protegiendo de los comerciantes de tierras
- “Mercenario”, su líder, dice que el Estado se las tiene que titular
Tatiana Rothschuh AndinoCORRESPONSAL/RIO SAN [email protected]
La propiedad La Salvadora, que comprende unas 1,700 manzanas y que pertenece a la Financiera Nicaragüense de Inversiones (FNI), ubicada en la isla Macarrón, Archipiélago de Solentiname, fue ocupada por habitantes del lugar que aseguran protegerla de los comerciantes de tierra que la asedian.
No obstante su líder sostiene que tienen necesidad de tierras y que el Estado debe titularlas a beneficio de ellos.
La acción, protagonizada por artesanos y pescadores, y liderada por Jaime Ortega Chavarría, alias “Mercenario”, también conocido como “Relámpago”, sorprendió a reconocidos ciudadanos del apacible lugar que representa la atracción de los turistas.
“Mercenario”, quien proviene de las filas de los revueltos, advirtió que levantarán al pueblo de Solentiname.
Por su parte, Ortega dice que perteneció al Ejército, después a la Resistencia y por último a los revueltos y asegura haber estado en otras luchas de tierra, entre las que mencionó las tomas en Montevideo y El Cascal, zona de Nueva Guinea, con el reconocido comerciante de tierra Martín Chavala, alias “Repollo”.
A nuestra llegada a la propiedad contabilizamos unas 30 personas, sin embargo, “Mercenario”, quien gusta vestir ropa camuflada y el sombrerito que usaban los soldados del Servicio Militar, aseguró que son 200 los que permanecen en la propiedad, donde aún queda la infraestructura de una hacienda ganadera.
Agregó que no tiene dónde vivir y que nunca ha recibido un pedazo de tierra, pero allí mismo la Asociación para el Desarrollo de Solentiname (APDS) le donó una vivienda en el poblado y una parcela de 14 manzanas en La Montañita, las cuales seguidamente vendió a Iván Guevara, según reveló doña Esperanza Guevara, de la directiva de la Asociación.
HUMILDES Y NECESITADOS
El discurso de “Mercenario” disiente con gente humilde de Solentiname que profesan el cristianismo inculcado por el padre Ernesto Cardenal, pues entre ellos hay muchos con verdadera necesidad de una parcela de tierra y no cabe en su boca la amenaza de empuñar un arma o armarse de piedras y garrotes.
Manifiestan que quieren preservar lo que la naturaleza les dio, la calma y tranquilidad que ha imperado en el sitio.
Francisco César Guadamuz Carbonero aseguró ser solentinameño puro y haber trabajado desde pequeño en esa propiedad. Son 11 los miembros de su familia y anhela “un pedacito de tierra para cultivarla y tener mis animalitos”.