José Israel Núñez
La ausencia de indicadores anuales sobre rendimiento académico por “géneros” en enseñanza primaria y secundaria en el área de matemáticas (proporción de mejores promedios por ambos sexos, etc.) me hace sospechar de una marcada misoginia a pesar que por lo general, las niñas llegan a tener mayor destreza manual que los niños. Ellas comienzan a hablar a más tierna edad y con mayor afluencia que los niños y llegan a ser más aptas en aprender idiomas y hay mujeres que sobresalen en las matemáticas.
La mayor parte de los maestros de matemáticas se han formado en escuelas o facultades de matemáticas en donde la interacción con otras disciplinas, inclusive tan cercanas como la física, es tradicionalmente escasa. En nuestro sistema educativo la enseñanza verbalista tiene una larga tradición y los alumnos están acostumbrados a ella, se arrastran vicios sobre la escogencia de ejercicios tipo para la comprensión de un teorema. La estatización de índices conceptuales obsoletos, como la “coagulación” del tiempo en la repetición continua de ejercicios evacuan una pérdida de tiempo innecesaria, se añejan secciones como cónicas haciendo más énfasis en la forma que en la esencia. En lo general, los alumnos en lugar de estar atentos a los razonamientos y participar en clase, se limitan, por tradición de aprendizaje, a tomar apuntes que después tratarán de memorizar al estudiar para sus exámenes.
El educando se encuentra cautivo bajo el método tradicional cuyos efectos son:
1) Aliena a la mayoría de alumnos, que desarrollan un bloqueo progresivo a las matemáticas.
2) No favorece el razonamiento matemático, sino la aplicación repetitiva de procedimientos y técnicas que se olvidan fácilmente.
3) Presenta a las matemáticas como algo alejado de su utilización práctica.
Esta intensa inercia ha impedido a los estudiantes percatarse que en las ciencias, en particular en las matemáticas, lo importante es entender.
El generalizado rechazo y temor hacia las matemáticas debe observarse con profunda observación y, por ello pregunto ¿cuántos centros de educación utilizan la teoría del condicionamiento clásico, elaborada por Iván Pávlov para comprender la aversión emocional que le puede provocar a un niño la escuela? Si bien dicha aversión puede atribuirse a trasfondos neurológicos puedo citar con esto: El que ha adquirido una fobia a las matemáticas en una buena parte ha padecido un fuerte stress asociado con su aprendizaje y posiblemente en los que no son fóbicos el stress asociado siempre ha sido moderado (Sapolsky R.M.).
Al no tener registros históricos sobre el “comportamiento y fluctuaciones” sobre el aprendizaje de esta materia en nuestra educación, yace mi propuesta sobre un estudio que arroje variables relevantes como: el tiempo que los profesores dedican a la enseñanza, los contenidos que cubren, el porcentaje de tiempo que los alumnos dedican al aprendizaje, la congruencia entre lo que se enseña y lo que se aprende, y la capacidad del profesor para ofrecer directrices (reglas claras), suministrar información a sus alumnos sobre su progreso académico, hacerlos responsables de su comportamiento, y crear una atmósfera cálida y abierta para la instrucción.
En el aprendizaje humano educativo participan las características del sujeto que aprende, el contenido a apropiarse y las del contexto en que éste se produce. Este análisis requiere de una descripción de cada uno de los componentes, como de los efectos recíprocos que se generan entre ellos. El grado de motivación que presente un sujeto por aprender cálculos gráficos será diferente si le demostramos que este aprendizaje puede aplicarlo en su vida cotidiana y le sirve para ciertos trabajos, a que si el aprendizaje de los cálculos aparece sujeto a un mero requisito por aprobar un curso y pasar el año. Tomemos en cuenta que los sujetos no son entidades que poseen “motivaciones” genéricas por objetos genéricos sino que éstas se definen en manera sutil y compleja en función de contenidos u objetos a aprender junto a los contextos.
Un caso típico de lo antes mencionado se da en nuestros profesionales de ingenierías que luego de haber sido forjados a través del cincel del cálculo infinitesimal, resolviendo derivadas parciales e integrales múltiples entre otros acervos de la materia acaban aplicando en tiempo real, por la dinámica de sus trabajos, simples operaciones de regla de tres. Valuemos lo que ciertamente nos provee esta disciplina.
El autor es Ingeniero Agrónomo