El regreso de la izquierda

Marlon Navarrete

Triunfante. Esa es la palabra con la que mejor se puede definir la corriente política de izquierda que está alzándose con los gobiernos de América y aparenta expandirse.

América Latina está dando síntomas claros que cada vez se aleja más de la influencia de Estados Unidos y que poco le preocupa o interesa el ojo avizor y vigilante del halcón norteamericano; producto claro está, del abandono, el olvido y la discriminación de los hispanos tanto en territorio estadounidense como en los países de América.

Washington está perdiendo su propio vecindario, lo cual tendrá consecuencias directas en su economía por el impacto de la confrontación ideológica con los gobiernos que le adversan y desconfían de sus políticas. Los gobiernos de izquierda formarán a la larga un frente común de cara a fortalecerse y protegerse entre sí pero sobre todo enfrentar a la Casa Blanca.

Ante este vacío cerrarán filas y buscarán el apoyo del gigante asiático de China Comunista, país sediento de extender sus dominios e influencias con el que además se identifican políticamente a plenitud. Así veremos que la identidad cultural de occidente se verá amenazada por el marxismo-comunismo nacido en la Rusia bolchevique y por la potencia emergente de China, la que ya tiene fuerte presencia en nuestra región gracias a su poderosa multiindustria.

Con la caída de la Unión Soviética, la izquierda de América se vio sumergida en la confusión de la derrota, pero esto no le robó su fuerza para reponerse del desaliento y hacerse una reingeniería política.

En Nicaragua los gobiernos democráticos desde 1990 no supieron aprovechar el milagro ya sea por debilidad, insensibilidad social o por corrupción y arrogancia. El hecho es que el pueblo, que en su mayoría votó para sacar al FSLN del poder, nota con decepción que éste se ha fortalecido en diferentes estructuras del Estado gracias al chantaje, la amenaza y su avidez maliciosa.

Pero hay algo mucho más serio, grave y preocupante y es que la izquierda se inspira en el totalitarismo ideológico que pisotea la dignidad humana y atropella las libertades de las personas, no reconoce sus errores, es intolerante y represiva, admiran a un dictador como Fidel Castro, a quien ven como un padre y gran maestro, un ejemplo a seguir y añoran seguir sus pasos.

Los izquierdistas nos arrebatan el derecho a superarnos porque con sus políticas populistas nos condenan a vivir en la pobreza, el subdesarrollo y la marginación para mantener la base sustentable de su discurso y retórica como un medio de mantener el poder. Nos roban el derecho a soñar al cerrar espacios y oportunidades de crecimiento tanto personal como colectivo. Todo lo que la izquierda administra, lo destruye y lo deja en escombros. Estamos en Nicaragua frente a un mismo escenario que en 1979.

Esta espiral revolucionaria es temporal y caerán por el peso de sus contradicciones y mientras más repriman más rebelión causarán. Los pueblos han aprendido a defender sus legítimas aspiraciones y libertades.

El autor es ingeniero.

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