- María Justina tiene que arrastrarse debido a la falta de una silla de ruedas
Martha Marina GonzálezCORRESPONSAL/ [email protected]
Muchas personas con discapacidades, sobre todo los niños y niñas, viven en el olvido y abandono. Uno de esos casos es el de María Justina López Hernández, una niña de 12 años, a quien una terrible enfermedad, al parecer la polio, le truncó su vida.
María Justina no tiene padre y su madre es una señora humilde y pobre, de 60 años de edad, su casita es un rancho que está a punto de derrumbarse cerca de la entrada del pueblo San Juan de Limay, uno de los municipios más pobres del departamento de Estelí.
MADRE NO PUEDE CARGARLA
La madre de María Justina no tiene fuerzas para cargarla en brazos, lo más que hace es ayudarla a empujarse, porque ella solamente se moviliza con el esfuerzo de sus caderas y sus delgaditos y delicados brazos, que ya están callosos de arrastrarse por el suelo.
A los seis meses de nacida María Justina sufrió la enfermedad, nunca pudo hablar ni caminar, vive sentada en el suelo, llena de tierra, la única forma de descansar su frágil cuerpecito sería una silla de ruedas, pero han pasado 12 años y nadie se ha conmovido de esta pequeña.
La madre de María Justina hasta intentó conseguir un préstamo para comprar la silla y tapar el techo de su casa, pero se lo negaron “no tenemos quién nos ayude, aquí las autoridades no me han querido ayudar y cuando tengo que llevar a mi hija al centro de salud, la tengo que llevar a empujones, a veces la camino de arrastrada porque pesa mucho y me bota”.
Tanto para la madre como para María Justina, la vida es muy dura, aunque no habla, es una niña que mira, ríe y tiene sentimientos porque cuando escucha a su madre contar su historia, balbucea y las lágrimas ruedan por sus mejillas.