Pobladores de la comunidad indígena de Nahualapa fueron recibidos a balazos cuando intentaban hacer prevalecer sus derechos sobre un área costera de 12 manzanas. (LA PRENSA/N. SÁNCHEZ)

Conflicto en Tola por franja costera

Comunidad indígena reclama derecho, mientras inversionistas han cercado esa propiedad Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/[email protected] Un clima tenso se percibe en una franja costera vecina al mar. En el lugar conocido como Sardina, en Tola, los pobladores de la comunidad indígena de Las Salinas de Nahualapa consideran que sus derechos están siendo atropellados por la justicia y […]

  • Comunidad indígena reclama derecho, mientras inversionistas han cercado esa propiedad

Noelia Sánchez RicarteCORRESPONSAL/[email protected]

Un clima tenso se percibe en una franja costera vecina al mar. En el lugar conocido como Sardina, en Tola, los pobladores de la comunidad indígena de Las Salinas de Nahualapa consideran que sus derechos están siendo atropellados por la justicia y mientras ellos reclaman su tierra, una sociedad de inversionistas ha cercado esa propiedad.

El conflicto se originó cuando la sociedad Flor de Mayo de Nicaragua, de capital extranjero y nicaragüense, adquirió una propiedad que colindaba con parte de los dominios de esta comunidad, pero sorpresivamente ahora dice ser propietaria de la franja costera, que es administrada por los pobladores de Las Salinas.

Es una disputa que ya ha salido de tono. Este jueves pasado, hombres que trabajan para la Sociedad Flor de Mayo de Nicaragua realizaron varios disparos hacia los comunitarios que se encontraban del otro lado del cerco, en la propiedad que según ellos les pertenece.

Momentos después de ese altercado, que afortunadamente no trajo consecuencias fatales, el juez local del municipio de Tola, Alejandro Bonilla, realizó una inspección en el área para constatar supuestos daños en la propiedad que los comunitarios dicen fueron causados por los trabajadores de la sociedad Flor de Mayo de Nicaragua al botar el cerco que delimitaba su propiedad.

QUE SE RESPETEN SUS DERECHOS

Giovanni Loáisiga, presidente de la junta directiva que arrienda los lotes administrados por la comunidad indígena, indicó que el conflicto se genera cuando la sociedad Flor de Mayo de Nicaragua se apropia de unas 12 manzanas de tierra que pertenecen a la comunidad.

“No estamos dispuestos a dejarnos quitar más nuestro terreno y queremos que prevalezcan nuestros derechos, hacemos un llamado a las instituciones porque así como se pierde una propiedad, mañana se puede perder el país, porque la realidad es que el extranjero se está apoderando de toda Nicaragua”, indicó Loáisiga.

En tanto, el representante legal de la sociedad Flor de Mayo de Nicaragua, Francisco López Hernández, dijo que sus representados compraron una propiedad de 48 manzanas, aproximadamente, llamada Sardina, que en su lindero poniente dice colindar con el Océano Pacífico, no con ningún terreno de la comunidad indígena.

“Cuando la propiedad se compra, aquí no hay nadie, se hace inspección, se verifica, se va al registro, todo está en orden y desde que se compra la propiedad surge el problema; ellos (comunidad indígena) reclaman ese derecho, que yo respeto, nosotros decimos que es nuestro porque la escritura eso es lo que dice… los jueces son los que van a decidir eso en última instancia quien tiene o no la razón”, dijo López.

OTRO CONFLICTO

Desde 1877 la comunidad indígena de las Salinas de Nahualapa por ley tiene la posesión y dominio de varias manzanas de tierra, entre ellas una parte costera ubicada en la localidad de Sardinas, donde actualmente se desarrolla un conflicto. Esto le da la potestad de arrendar esos terrenos.

Denis Prado Zeledón y el extranjero Dale Gerald Kowach recibieron en arriendo desde hace varios años poco más de cuatro manzanas de tierra, en la localidad de Sardina. El arriendo fue otorgado por la comunidad indígena de Las Salinas de Nahualapa.

Sin embargo, ahora resulta que esta propiedad es reclamada por la sociedad Flor de Mayo de Nicaragua, acto que es “ilegal y anómalo” tanto para los inversionistas como para los pobladores que administran estas tierras, pues estos últimos reconocen como únicos arrendatarios a Prado y Gerald.

Esta controversia se ventila en un proceso judicial que ha traído “varias sorpresas” para las partes que dicen tener los derechos reales sobre la propiedad.

ESPERAN LES AMPAREN

Cientos de pobladores de la comunidad indígena de Las Salinas de Nahualapa esperan que el derecho que tienen de administrar una parte de terrenos costeros sea respetado, y que esta vez la justicia, que dicen ha transgredido sus derechos, les ampare en su demanda.

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