Entierro multitudinario del líder histórico del FMLN, Schafik Handal, en San Salvador, el 29 de enero pasado.

“Tras Schafik, el FMLN va a un proceso autodestructivo”

El ex jefe de la guerrilla salvadoreña advierte que en un futuro el crimen organizado buscará penetrar los partidos Ciro Granados SAN SALVADOR.- Algunos aseguran que está construyendo su candidatura para un cargo público, sin embargo, el ex comandante guerrillero del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, Joaquín Villalobos, descarta esa posibilidad. No está […]

  • El ex jefe de la guerrilla salvadoreña advierte que en un futuro el crimen organizado buscará penetrar los partidos

Ciro Granados

SAN SALVADOR.- Algunos aseguran que está construyendo su candidatura para un cargo público, sin embargo, el ex comandante guerrillero del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, Joaquín Villalobos, descarta esa posibilidad. No está interesado, por lo menos es lo que dice, a meterse en “una piscina con tiburones”.

A lo que sí está dispuesto es a presentar a la nación su visión de la situación política actual y analizar no sólo la correlación de fuerzas en la actualidad, previo a los comicios municipales y legislativos, sino del futuro inmediato del país.

Uno de sus planteamientos centrales es que existe una relación perversa entre el FMLN y ARENA para mantener la polarización del país, con el objetivo de conservar sus posiciones: uno en las barracas del Ejecutivo, otro en las trincheras de la oposición.

Frente a esto, Villalobos opina que debe surgir una nueva opción política. Advierte que las pandillas son un problema que ya se salió del control del Gobierno; ve al fenómeno como un poder fáctico peor que la guerrilla, y cree que el crimen organizado llegará a infiltrarse en la política partidaria.

No obstante, enfila su más nutrida artillería verbal hacia sus viejos camaradas. Plantea que el FMLN es una formación a punto de romper filas, a un paso de la desintegración, y a escasos años del colapso.

Probablemente Villalobos, ahora radicado en Gran Bretaña, sea una de las voces más críticas del FMLN y la situación de polarización política que existe en el país. A continuación parte de la entrevista dada a El Diario de Hoy.

¿Necesitaba un respiro en imagen el FMLN, y se está aprovechando de la memoria de Schafik como su líder histórico?

No, yo creo que esa es una reacción temporal. En términos prácticos Schafik era mucho más útil vivo que muerto, porque el FMLN derivó en una cultura de intolerancia, fue debilitando su estructura de dirección histórica y eso conduce a que el partido se convierta en vertical y personal, con un solo liderazgo. Y la pérdida de ese liderazgo puede provocar incluso el colapso del partido. Lo que cohesiona es tener una buena dirigencia, no un color o un buen símbolo.

¿Estamos frente a la posibilidad de una nueva izquierda en El Salvador?

Son dos consecuencias las que trae esto: va a poner en crisis al FMLN y, por otro lado, abre una posibilidad para despolarizar al país. Es difícil decir si lo segundo va a cuajar y en qué tiempo. Esa oportunidad va a pasar por una recomposición de la oposición y no creo que se dé en torno al FMLN.

Están las oportunidades para quien las desee y tenga la habilidad de tomarlas y si ello es así, ¿quién podría aprovechar esta coyuntura?

No creo que sea al interior del FMLN, donde lo que viene es un proceso más de limpieza interna. Schafik tenía al menos la posibilidad de cohesionar; pero si la lucha es entre iguales, los choques y las expulsiones van a seguir.

La posibilidad es que se posicione otra fuerza.

En el país hay cuatro tradiciones partidarias: ARENA, PCN, FMLN y el PDC, hay dos en cada bando, no hay más, porque levantar una marca electoral es carísimo y complicado.

La oportunidad es que la oposición se recomponga en torno al Partido Demócrata Cristiano, y no lo digo en sentido militante.

Políticamente, ¿quién gana con la desaparición de Schafik?

Aquí hay una polarización que tiene un sentido perverso, que es entre ARENA y el FMLN. Las marchas de protesta las organiza el FMLN para asegurar su voto interno y el control, para que no haya otra oposición, para volverse los dueños de la calle. Pero esa manifestación violenta de la política le permite a ARENA derrotar al FMLN.

Lo más importante es sacar al país de esta relación perversa, que existe por conveniencia.

¿Quién gana con la desaparición de Schafik?

No se puede levantar un villano de la noche a la mañana. El FMLN con mucha dificultad puede tener un resultado emocional que le permita mantenerse, pero estratégicamente no se salva de los ciclos de crisis, va a tener un debilitamiento, no puede cohesionarse, no puede reorganizarse.

El propio Handal sentó las bases para que cuando él ya no estuviera el partido se autodestruyera. ARENA necesita que ese partido se cohesione de nuevo para seguir ganando, ya que necesita otra vez al malo.

¿Tiene el Frente los días contados como partido y como marca?

Años, para ser más claros.

¿Y ARENA los tiene contados también?

Si el Frente entra en esa situación, va a haber un vacío en la oposición después de esta elección. Si ya no está el villano puede ocurrir un fenómeno bueno: que en torno a la Democracia Cristiana comience a crearse un proyecto que represente a la oposición y que tenga la capacidad de sustituir al Frente para ganarle a ARENA, pero dentro de una transición estable.

¿Y eso quién lo tiene que propiciar, ARENA?

Los poderes fácticos del país, aquellos que tienen poder pero que nadie vota por ellos porque sus poderes trascienden las decisiones que la gente pudiera tomar. Básicamente son los poderes económicos del país.

¿Tiene la élite económica que propiciar una nueva izquierda?

Tienen que propiciarlo. Cuando el país entró al proceso de paz, construir a la oposición era una responsabilidad histórica, porque la oposición venía de la guerra, estaba debilitada. Lo que se hizo fue fragmentarla, dividirla, como que fuera un competidor más.

La conducta de los poderes fácticos, del gran capital de este país, ha sido creer que ellos están todos de un solo lado y que el otro lado es completamente huérfano. Esto va a llevar a que suceda lo que pasó cuando teníamos regímenes autoritarios: les va a parir un monstruo y se los va a comer.

Tal vez las maras no van a fundar un partido político, pero cuando se tiene en cuenta que hay un FMLN en descomposición, que tiene un alto grado de cultura de violencia, y hay al mismo tiempo un problema de descomposición social con las pandillas, en determinado momento ese fenómeno va a tener una fusión y va a adquirir características político-sociales, convirtiéndose en otro poder fáctico. Las pandillas ya son (a este momento) un poder fáctico. Y no es un poder como el de la guerra, sino que tiene características muchísimo más peligrosas que lo que hemos enfrentado en toda la historia del país.

¿Está de acuerdo en lo que dice el presidente Antonio Saca de que hay relación entre el FMLN y las pandillas?

El Presidente está haciendo una estrategia electoral, yo hablo de un problema político-social. Él está atacando al Frente, yo no.

¿No tiene esperanzas el FMLN, o podría llegar un redentor que lo convierta al buen camino?

Cuando hablo de que puede haber una variable mala es que, al desaparecer Schafik y deteriorarse el Frente, si no hay una fuerza coherente, disciplinada y con un proyecto, la posibilidad del redentor constituye una amenaza, no una solución. Puede ser un capo el que se vuelva intocable.

¿Podríamos tener candidatos de pandillas?

Dentro de unos cuantos años no tengo la más mínima duda que el crimen organizado pueda entrar a la política. Y no sólo del Frente, sino de todos los partidos incluido ARENA. Este no es un tema ideológico, el país está entrando en un ciclo de descomposición.

El crimen que está en áreas pobres puede aparecer, en unos años, en Santa Elena, en San Benito o en las nuevas zonas residenciales. Eso puede ocurrir. Y los van a tener que soportar porque van a tener un alto grado de inmunidad como resultado de la política o de la debilidad del Estado.

¿Podría la disidencia del FMLN regresar al Frente, unificarse?

No es posible. Un pacto requiere o un balance positivo de fuerzas o un liderazgo hegemónico que convoque. Ninguna de las dos cosas existen.

¿Sánchez Cerén, Ramiro Vásquez (dirigentes que podrían competir por asumir liderazgo) de Handal?

La distancia intelectual y carismática entre Sánchez Cerén y Schafik, en el sentido de liderazgos negativos, es abismal. El Frente va a entrar en un equilibrio autodestructivo porque es una competencia en que ninguno puede superar al otro.

¿No tiene temor de que la historia abofetee sus palabras?

No, de ninguna manera. Porque en alguna medida, si yo revisara lo que dije en 1992 con lo que está ocurriendo ahora en el Frente, lo que quedaría claro es que la vida me está dando la razón. Desgraciadamente, creo que ya no se puede hacer nada para corregirlo.

¿Qué medidas debería tomar el FMLN para que esa marca y ese partido llegaran al Ejecutivo?

Ya están con el fango demasiado arriba para salvar al partido.

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