Róger Fischer S.
Agave es una palabra llana con acento tónico en la penúltima sílaba. Con frecuencia locutores de radio y televisión y medios escritos pronuncian y escriben esta palabra erróneamente con acento en la primera sílaba. El agave es una planta amarilidácea, cuya savia procura el pulque, mezcal y tequila, también es materia prima de la pita usada en cordelería.
El agave azul produce la máxima calidad de tequila y es cultivado en una región de Jalisco, México, donde se industrializa la famosa bebida. En Nicaragua muchos de nuestros políticos consumen el tequila Don Julio, caro y sofisticado, que se ofrece en las pachangas de conocidos líderes políticos.
El agave azul empezó a ser famoso aquí por atractivas ofertas, solicitando inversionistas y promotores. Se formó una pirámide con recursos de nicaragüenses ingenuos, ávidos de altos intereses, quienes han perdido dinero, ahorros y paciencia. En síntesis, les dieron agave azul, picaron su curiosidad, los adormecieron y embriagaron con fáciles ingresos. Lamentablemente muchos están sufriendo las consecuencias. “Picarse” con tequila no es fácil. Todos los licores de cepa producen grandes “gomas” y hasta diablos azules. Por eso la lección del agave no debe pasar desapercibida para los nicaragüenses que en momentos electorales se pueden dejar embriagar por falsas promesas, cantos de sirenas y plantas tequileras pintadas de azul y rosado, motivando ilusión, inocencia, ingenuidad y simpatía, cuando en realidad esconden el rojo y negro de la sangre y el luto que hemos cargado en los últimos 25 años.
Es cierto que las izquierdas han tomado la delantera en América Latina, y están manejando sus relaciones exteriores con equilibrio político e inteligencia dentro de un mundo globalizado, exigente y competitivo. Chávez es la excepción, pues trata de ser el sucesor de Fidel Castro, a un costo sumamente elevado para los venezolanos y la misma tranquilidad del área. Este mesiánico personaje dice desayunar con Bolívar o simplemente con la espada del libertador, regala recursos que le hacen falta a su pueblo para su educación y desarrollo, evoca un falso panamericanismo para obtener un liderazgo pagado y no ganado en luchas y con sacrificios personales.
Chávez es un personaje deschavetado, populista, absolutista, fascista y dictatorial.
El ya ungido candidato sandinista por cuarta vez trata de llegar al poder con su viejo discurso antiimperialista y violento, ojalá que la memoria de nuestros ciudadanos no permita que se entusiasmen con el agave azul y rosado, por el contrario, recuerden que quienes nos tienen sumidos en la pobreza y el subdesarrollo son los mismos de los años ochenta que retrocedieron a nuestro país cuarenta años, alcanzando en su administración la más alta hiperinflación conocida en el mundo.
La deuda interna es el producto de la quiebra de los bancos, vinculados algunos al sandinismo; y en su gran mayoría corresponde al pago de indemnizaciones por confiscaciones del régimen sandinista, lo que evidencia su incapacidad de administrar la cosa pública.
En la Avenida Universitaria se pretende erigir un monumento a Rigoberto López Pérez, precisamente el año del 150 aniversario de la Batalla de San Jacinto. Ignorando a los héroes nacionales, se construye una estatua al crimen y la violencia.
¿No sería mejor que el dinero de todos los contribuyentes se orientara hacia la paz y la reconciliación, con un mensaje nacionalista, instalando en esa rotonda la figura del prócer José Dolores Estrada, Héroe Nacional, o bien la de Salomón Ibarra Mayorga, autor del Himno Nacional, o la de Mariano Fiallos Gil, Rector Magnífico de la Universidad Nacional de Nicaragua, quien logró la autonomía universitaria?
En este año electoral se deben buscar elementos que una a los nicaragüenses. Personalidades cuya trayectoria de paz y de civismo sean ejemplo para nuestra juventud y sociedad. No hagamos política sectaria con los recursos de la nación, construyamos una Nicaragua donde todos vivamos en paz y que la guerra y la violencia sean desterradas de nuestros espíritus. Sólo así podemos progresar y darle a nuestro sufrido pueblo los satisfactores que urgentemente necesita.
Dejemos para siempre los sueños del agave azul, la estafa y la quimera y trabajemos fraternalmente por Nicaragua.
El autor es publicista y escritor.