LA CIUDAD DE MARENCO
En la capital que administra Nicho Marenco el paro de transporte es un sinsentido. Marenco es alcalde de una ciudad con un metro bus (o busway) donde 140 modernos buses, algunos tan grandes que parecen que pegaron dos, transitan cargando satisfechos pasajeros por un corredor exclusivo de 18 kilómetros. A la ciudad de Marenco llega petróleo 40 por ciento más barato desde Venezuela y los alegres transportistas cargan sus unidades en las bombas de dos grandes depósitos ubicados estratégicamente al norte y sur de la ciudad. Pero eso no es todo. ¡Qué suerte tienen los capitalinos! Marenco también revivió una ruta de ferrocarril y ahora salen de la ciudad los vagones cargados de turistas que contemplan fascinados las bellezas que les depara el trayecto de 50 kilómetros hasta Granada. Esa es la ciudad que prometió Nicho Marenco cuando andaba en sus correrías electorales. Y esa es la ciudad que funciona con precisión de reloj suizo en la maqueta que ha dispuesto en su oficina.
PROMESAS
Tengo un amigo que repetía constantemente una frase: “A las mujeres nunca se les da gusto, uno les promete y todavía quieren que les cumpla”. No sé por qué esta frase me recuerda tanto al alcalde Marenco.
CASCABEL
Falta en Managua un alcalde que se amarre los pantalones y decida, con la ayuda de la población, los medios y el Gobierno Central, poner en cintura de una vez por todas a los buseros. Como hizo Antanas Mockus en Bogotá. Un sistema moderno de transporte se impuso a pesar de la resistencia de los transportistas tradicionales. No puede seguir la ciudad como rehén de una mafia que no presta un buen servicio, que cobra caro por ello, que exige cada cierto tiempo rescates de tesoro público para no quemar la ciudad, y que no permite que nadie más intente entrar en su territorio. ¿Quién le pone el cascabel al gato? A Nicho Marenco le queda muy grande la tarea. Parece.
RESCATE
Lo peor que podría pasar es que el Gobierno termine dando otra vez un subsidio. Comprando ratos de paz. Llamémoslo rescate y no subsidio. Si hoy se dan 20 millones para que los buseros dejen en paz las calles otro mes, no sólo se echará a perder ese dinero si no también comprometerá futuros desembolsos para satisfacer las demandas de un grupo de personas que comenzaron como buseros y que han encontrado un negocio más lucrativo en el chantaje y la violencia.
BEBERLA O DERRAMARLA
Dice el alcalde Nicho Marenco que si el Gobierno usa buses estatales o del Ejército para movilizar a la población al final terminará gastando más del subsidio que exigen los transportistas. Es posible. Pero se tendrá el control y no se cedería a la extorsión. Es preferible, creo, sufrir las consecuencias ahora, gastar lo que se tenga que gastar, sufrir el embate de los buseros que probablemente sea fuerte, pero no prolongar por siempre esta situación, que una usuaria llamaba justamente “una pesadilla”.
ELECCIONES
Para terminar una observación que no quiero dejar pasar: ¿Se imaginan, si en Nicaragua las elecciones terminan tan apretadas como en Costa Rica? ¿Qué pasaría si es el Frente Sandinista el que pierde las elecciones por 3,000 votos? Ay mamita, sólo de pensarlo se me paran los pelos…