Emilio Álvarez Montalván
La selección del candidato a la Presidencia de la República ha sido resuelta en Nicaragua de varias maneras. En realidad, fueron los conservadores de los treinta años, los que primero “institucionalizaron” a su manera, la escogencia del candidato presidencial por su partido. Para ello se reunían en tertulia amistosa los representativos de los principales clanes granadinos, una especie de grandes electores, que no pasaban de una docena, para zarandear a los propuestos. Al final aprobaban por consenso al “primus interpares”, quien aceptaba el puesto como un deber patriótico.
Los comicios se efectuaban en tres escalones sucesivos (cantón, departamento y convención), exigiéndose cierto arraigo económico para calificar como votante. En la misma papeleta proponían a un segundo aspirante, que la gente llamaba “de zacate” porque su papel era aparentar competencia y complacer a las regiones, siendo prohibida la reelección. A todo este procedimiento de inspiración elitista, no escapó sin embargo, ni siquiera el “amo Pedro” (Pedro Joaquín Chamorro Alfaro), cuando pretendió un segundo período, años después de su primer mandato.
Por eso los orientales incluyen a regañadientes en la lista de gobernantes del primer período conservador a Tomás Martínez y a Roberto Sacasa, porque rompieron las reglas del juego. Por otra parte, el color de la bandera del Partido Legitimista era azul, el mismo de los Borbones. Ya para mayor identificación, el himno nacional era una marcha real que estuvo en vigor durante la colonia, y en cuanto al estilo de gobierno de aquella época, era paternalista, que reunía los intereses tanto de los hacendados y comerciantes de importancia en los departamentos de Oriente, como de la jerarquía eclesiástica y el ejército.
En todo caso resultó para aquella sociedad un arreglo que dio pase, libertad y desarrollo. Por lo demás todos los presidentes de ese período (l858-l893), excepto don Vicente Cuadra, habían comandado tropas en la lucha contra Walker.
Los liberales en cambio preferían convocar convenciones compuestas en su mayoría por intelectuales de clase media agrupados alrededor de un caudillo militar. Al efecto, José Santos Zelaya fue escogido siempre por asambleas constituyentes y nunca por votación directa. Ya en el siglo XX, los conservadores seleccionaban al propuesto para Presidente de la República usando “juntas de notables”, versión ampliada del patriarcado del siglo XIX, aunque con la restauración conservadora (1911) predominaban comerciantes, profesionales y activistas, pues las haciendas las perdieron financiando guerras civiles contra Zelaya. Con el tiempo, ambos partidos históricos recurrieron a pactos para “facilitar los comicios” (1939, 1949, 1950, 1971).
En todo caso las convenciones de las “paralelas históricas” elegían por unanimidad al candidato a la Presidencia indicado por el caudillo respectivo. Por lo demás, la línea dinástica se impuso con Luis y Anastasio Somoza Debayle.
Curiosamente, cuando el FSLN gobernó, adoptó un modelo sui géneris. La Junta fue la fachada protocolaria y la Dirección Nacional de nueve comandantes, el gobierno real. Ello aplacó la división interna del FSLN al asignar feudos a cada una de las tres tendencias: Terceristas, GPP y Proletarios.
Quince años después, al iniciarse el cuarto tramo de la transición a una democracia plena, se percibe la insistencia de sustituir al caudillismo por un sistema de consulta a las bases del respectivo partido, al escoger al candidato a la Presidencia, verificando elecciones primarias, y aunque sin antecedente en nuestra cultura política, son esenciales para estimular la participación ciudadana y la democratización y modernización de los partidos.
Al respecto, fue sorpresiva la decisión del CEN del PLC de propiciar elecciones internas, aunque a última hora acordaron implementarla siempre que los demás partidos hicieran lo mismo. Un contrasentido, pues el PLC tiene su obligada tarea de legitimar a su candidato haciéndolo emerger de la decisión mayoritaria del partido y no del tradicional “dedazo”.
El autor es analista político.