- En los últimos meses del año pasado se empezó a detectar un enfriamiento de las aguas del Océano Pacífico, típico de la aparición del fenómeno conocido como La Niña. Eso supone efectos directos en rubros como el agrícola y la pesca, por eso ya se están preparando para su llegada
Luis Núñez Salmeró[email protected]
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Hace siglos los habitantes de Perú detectaron un calentamiento extraño en las aguas del Océano Pacífico. A este fenómeno lo conocieron como El Niño y desde entonces se ha relacionado con una serie de trastornos climáticos cuya expresión más clara en Nicaragua es la fuerte sequía. Éste ha sido el fenómeno más estudiado y dañino.
Pero desde hace pocos años los científicos notaron otro fenómeno en el Océano Pacífico que tiene una connotación inversa, es decir se expresa en sentido contrario, un enfriamiento de las aguas que provoca mayores precipitaciones en Centroamérica y sequías en Suramérica, lo contrario de El Niño.
Sin embargo, hasta la fecha son pocos los estudios sobre el origen de este fenómeno y las consecuencias del mismo.
Los científicos empezaron a notar que una vez finalizado El Niño, las condiciones del océano no quedaban normales y se notaba cierto enfriamiento en el mismo. Esto implicaba que no siempre volvía a las condiciones normales. Por ejemplo en 1998 El Niño empezó a disiparse en julio, dejando una estela de destrucción en la producción nacional, en agosto La Niña empezó a aparecer, coincidiendo con el paso devastador del huracán Mitch.
Mauricio Rosales, director general de Meteorología del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), explica que el fenómeno aparece con anomalías en la temperatura del mar por debajo de los valores históricos en menos de un grado centígrado por espacio de tres meses como mínimo.
EL MAR SE ENFRÍA
De acuerdo con el boletín del Instituto Internacional para la Investigación del Clima (IRI) de Estados Unidos, La Niña tiene dos componentes: uno oceánico y otro atmosférico.
Desde la perspectiva atmosférica, es un cambio en los valores de presión atmosférica en la parte occidental y oriental del Océano Pacífico Ecuatorial. Según este boletín La Niña es un factor que favorece la temporada de huracanes de este año.
Se forma generalmente cada dos a siete años y puede durar alrededor de 12 meses. En Nicaragua ha estado vinculado con huracanes significativos como el Fifí en 1974, el Joan en 1988 y el Mitch en 1998.
Pero durante otros eventos no se reportan incidentes graves como el año 1995-1996. Además otros años “neutros” se ha reportado fuertes temporadas lluviosas como el 2005 cuando se rompieron todos los “récords” de huracanes y tormentas tropicales.
Para este año, según Rosales, se esperan 19 eventos nombrados, de los cuales es posible que 12 sean huracanes.
PREVISIONES AGRÍCOLAS
Para el sector agropecuario los efectos son variados. En las zonas de altas precipitaciones los daños son mayores pero las zonas secas se ven favorecidas, pues reciben más lluvias para la agricultura, de forma que el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) está trabajando en un plan contingente para enfrentar los posibles efectos de La Niña.
Uno de ellos es centrar esfuerzos en las zonas tradicionalmente secas, con el fin de aprovechar el mayor flujo de lluvias, indicó el director de Ordenamiento de la Producción y Desarrollo Rural del Magfor, Luis Valerio.
Para las zonas lluviosas el Magfor está orientando a los productores en función de mejorar las prácticas productivas como la siembra, atendiendo las curvas de nivel o desarrollar obras para que el agua se desvíe sin provocar daños o reducirlos al máximo.
En este sentido Luis Mejía, director de Delegaciones Territoriales del Magfor, agregó que el comportamiento de La Niña ha golpeado principalmente zonas como León, Chinandega, las Regiones Autónomas del Atlántico Norte (RAAN) y Sur (RAAS).
En León y Chinandega pueden haber afectaciones a productos de exportación como maní, soya, caña de azúcar, además de la ganadería por las inundaciones a los pastizales.
MEJORAS EN ZONAS SECAS
Peses a las inundaciones, La Niña tiene su parte positiva ya que mejora las lluvias en las zonas secas. En este sentido afirma que lo que hace esta institución es recomendar a los productores sobre medidas que se pueden tomar para enfrentar el impacto del fenómeno.
Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), sostiene que es muy poco lo que se puede hacer ante un invierno tan duro como el que se está pronosticando, aunque afirma que están a la espera de los reportes del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) para orientar a los productores sobre las fechas de siembra.
“Si vienen fuertes tenemos que ver cómo adaptamos las fechas de siembra”, agrega.
PESCA FAVORECIDA
Uno de los rubros favorecidos con estos fenómenos es la pesca, ya que al enfriarse el agua del mar favorece el desarrollo de plancton que atrae a mayor cantidad de peces hacia las zonas de pesca.
En este sentido Armando Segura, secretario de la Cámara de la Pesca de Nicaragua (Capenic), asegura que en los últimos ocho años las condiciones de pesca en el Pacífico se han mantenido sin variaciones, aún cuando se ha presentado el fenómeno “se mantiene deprimida”.
Dice que durante el huracán Mitch hubo un incremento en la pesca de camarón de mar debido a que las granjas camaroneras de occidente (camarón de cultivo) fueron golpeadas y gran parte del recurso fue a parar al mar donde fue capturado por los barcos camaroneros.
En este sentido Segura afirma que el sector está realizando inversiones para buscar otras zonas de captura mar adentro. Esto es en busca de camarones de profundidad. Sin embargo, mantiene la expectativa sobre lo que pueda significar La Niña este año, en cuanto a los bancos de peces.
Por otro lado el sector energía también se puede ver favorecido, ya que los embalses para la producción de energía hidroeléctrica contarán con mayor cantidad del recurso para mover las turbinas.
Sin embargo, no todo está bien ya que el exceso de lluvia es un factor para la aparición de enfermedades vectoriales como diarreas, dengue, enfermedades gastrointestinales, afirma el director de Meteorología, Mauricio Rosales Rosales.
¿QUÉ ES LA NIÑA?
La Niña debe su nombre a otro fenómeno climático conocido como El Niño que se caracteriza, en la región centroamericana, por provocar sequías severas, mientras provoca inundaciones en Suramérica.
Se denominó La Niña porque sus efectos son contrarios a los que produce El Niño y se produce por un inusual enfriamiento de las aguas del Océano Pacífico con valores por debajo de su promedio. Además se refleja también un cambio en la presión atmosférica.
Según el Instituto Internacional para la Investigación del Clima (IRI) de Estados Unidos, las variables que explican La Niña son la velocidad del viento alisio en el Pacífico ecuatorial, la nubosidad escasa en el Pacífico Central, el enfriamiento de las temperaturas superficiales, temperaturas sub-superficiales, es decir por debajo de lo normal.
El último evento La Niña ocurrió durante los años 2000-2001 y fue calificado como relativamente débil, en comparación con el de 1998-2000.
Según el comportamiento histórico de los eventos La Niña, parece haber una relación estrecha entre el primer año de las condiciones del fenómeno y la afectación por tormentas tropicales y huracanes. Esto indica un alto grado de vulnerabilidad del territorio a ser afectado en los primeros meses.
Respecto a los acumulados anuales de precipitación durante los eventos fríos, éstos tienen un comportamiento ajustado a las normas históricas.
Durante el transcurso del período lluvioso se determinó que las precipitaciones en los primeros meses no alcanzan los valores históricos mensuales, observándose más bien déficit, principalmente en la RAAN y el Pacífico norte y central.
COMPARANDO
Al comparar los efectos de El Niño y La Niña, definitivamente el balance es a favor de esta última ya que las sequías provocadas por el Niño son devastadoras sobre la producción agrícola.
Por ejemplo El Niño fue el responsable de la disminución a niveles mínimos del Lago de Apanás en Jinotega dejando en crisis la generación de energía, secó varios ríos y provocó una severa caída en los niveles de pesca en el Océano Pacífico ya que los peces al calentarse las aguas buscan aguas más frías.
Las afectaciones de Las Niña, según Mauricio Rosales, director general de Meteorología del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), no van más allá del 20 por ciento, en cambio con El Niños sus daños pueden ser cuantiosos, si agregamos que en Sur América provoca violentas inundaciones.
Incluso los primeros registros de estas apariciones de El Niños se vinculan con una de las incursiones que hizo Francisco Pizarro en su conquista del Perú en el siglo XVI, donde solamente pudo ser detenido por las inundaciones provocadas por este fenómeno climático.
¿QUÉ ES LA NIÑA?
La Niña debe su nombre a otro fenómeno climático conocido como El Niño que se caracteriza, en la región centroamericana, por provocar sequías severas, mientras provoca inundaciones en Suramérica.
Se denominó La Niña porque sus efectos son contrarios a los que produce El Niño y se produce por un inusual enfriamiento de las aguas del Océano Pacífico con valores por debajo de su promedio. Además se refleja también un cambio en la presión atmosférica.
Según el Instituto Internacional para la Investigación del Clima (IRI) de Estados Unidos, las variables que explican La Niña son la velocidad del viento alisio en el Pacífico ecuatorial, la nubosidad escasa en el Pacífico Central, el enfriamiento de las temperaturas superficiales, temperaturas sub-superficiales, es decir por debajo de lo normal.
El último evento La Niña ocurrió durante los años 2000-2001 y fue calificado como relativamente débil, en comparación con el de 1998-2000.
Según el comportamiento histórico de los eventos La Niña, parece haber una relación estrecha entre el primer año de las condiciones del fenómeno y la afectación por tormentas tropicales y huracanes. Esto indica un alto grado de vulnerabilidad del territorio a ser afectado en los primeros meses.
Respecto a los acumulados anuales de precipitación durante los eventos fríos, éstos tienen un comportamiento ajustado a las normas históricas.
Durante el transcurso del período lluvioso se determinó que las precipitaciones en los primeros meses no alcanzan los valores históricos mensuales, observándose más bien déficit, principalmente en la RAAN y el Pacífico norte y central.
COMPROBADO
Diferentes centros meteorológicos internacionales dan por un hecho la presencia del fenómeno conocido como La Niña para este año.