Alberto Gonzales, Secretario de Justicia de EE.UU.

Procurador de Bush defiende espionaje sin orden judicial

“El Presidente no tiene un cheque en blanco”, le espetó senador republicano Charlotte RaabAFP WASHINGTON.- El Secretario de Justicia estadounidense, Alberto Gonzales, justificó ante el Senado las escuchas extrajudiciales que se llevan a cabo en Estados Unidos desde 2001 con la autorización del presidente George W. Bush, pero se encontró con el “escepticismo” de algunos […]

  • “El Presidente no tiene un cheque en blanco”, le espetó senador republicano

Charlotte RaabAFP

WASHINGTON.- El Secretario de Justicia estadounidense, Alberto Gonzales, justificó ante el Senado las escuchas extrajudiciales que se llevan a cabo en Estados Unidos desde 2001 con la autorización del presidente George W. Bush, pero se encontró con el “escepticismo” de algunos legisladores.

“Al Congreso y los estadounidenses les interesan dos asuntos fundamentales: ¿Es necesario este programa? ¿Es legal? Y la respuesta a ambas preguntas es sí”, declaró Gonzales al iniciar la audiencia ante la Comisión de Asuntos Judiciales del Senado.

Gonzales rinde cuentas desde el lunes del programa de espionaje doméstico telefónico y electrónico y sin órdenes judiciales, ante miembros del Senado que cuestionan la legalidad de este método para enfrentar el terrorismo.

Sin embargo, Gonzales enfrentó el “escepticismo” y las críticas de algunos senadores, incluido el presidente de la comisión, el republicano Arlen Specter, quien dijo que el Congreso conocía los riesgos que implicaba el terrorismo e insistió en que éste debía ser combatido dentro de los márgenes legales.

“El Presidente no tiene un cheque en blanco”, declaró Specter, a lo que Gonzales replicó diciendo que el Presidente de Estados Unidos, dentro de sus funciones como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, estaba facultado para ordenar las escuchas en el contexto de la “guerra contra el terrorismo”.

“El conflicto contra (la red terrorista) Al Qaeda es, fundamentalmente, una guerra de información”, agregó Gonzales, según el cual las escuchas tienen como único objetivo controlar las conversaciones de “un miembro de Al Qaeda o de una organización asociada”.

“No puedo mencionar aspectos operativos de este programa divulgado por la prensa y no lo haré”, agregó Gonzales, al declarar sólo que “los reportes de prensa son, en casi todos los casos y de una u otra forma, inexactos, confusos o falsos”.

“En esta nueva clase de guerra es necesario y apropiado para nosotros dar todos los pasos posibles para localizar a nuestro enemigo y conocer qué están planeando antes de que ellos golpeen”, dijo Gonzales.

Pese a la falta de órdenes judiciales, insistió en que las escuchas realizadas por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) eran utilizadas solamente en “ciertas circunstancias muy restringidas”.

Pero el senador Specter dijo que estaba escéptico de la afirmación de que el Presidente, como comandante en jefe, tenía la facultad para usar cualquier medio que estimara necesario para combatir al terrorismo.

Recordó que la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera autoriza al Gobierno a conducir escuchas sin orden judicial durante un período de 72 horas, luego del cual debe conseguir una orden de un tribunal especial.

“El Presidente de Estados Unidos tiene la responsabilidad fundamental de proteger el país, pero el Presidente no tiene un cheque en blanco”, dijo.

“AL MARGEN DE LA LEY”

La senadora demócrata Dianne Feinstein fue más lejos, al decir que al no solicitar autorización del Congreso para las escuchas, Bush había actuado al margen de la ley.

“Este gobierno está efectivamente diciendo que no tiene que cumplir la ley”, dijo la senadora. “Esta es una cuesta muy resbaladiza. (El caso) está cargado de consecuencias”, agregó.

Feinstein también criticó que semanas después de que se hizo pública la existencia de este programa secreto, los legisladores no han sido completamente informados sobre él.

Desde hace un mes y medio el gobierno de Bush sostiene una ofensiva para contrarrestar el impacto que suscitó la revelación de estas escuchas por The New York Times.

Gonzales afirmó que todas las escuchas monitoreadas tenían al menos un interlocutor en el extranjero.

Según una investigación de The Washington Post publicada el domingo, las conversaciones y los correos electrónicos de unos 5,000 estadounidenses han sido monitoreados dentro de este programa.

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