Rolando Torres
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Respuesta al VIH/sida
Rolando Torres
En los últimos años, el abordaje del VIH/sida se ha redimensionado y no sólo se presta atención al comportamiento de riesgo del individuo, sino también a los factores ambientales y sociales inmediatos, que influyen en dicho comportamiento y a la influencia que la familia y la comunidad ejercen sobre la conducta de una persona.
El reconocer estos aspectos obliga a adoptar un criterio con respecto al VIH/sida que va más allá del acto inmediato de arriesgarse y de los factores ambientales más cercanos que influyen en él, y se ocupa de los factores que crean un clima general en el que esos comportamientos de riesgo se ven fomentados, se mantienen y resultan difíciles de modificar.
Ante el VIH-sida la respuesta debe ser sólida y tomando en consideración múltiples connotaciones que antes no se consideraban. Es preciso tener en cuenta los aspectos individuales, familiares y comunitarios, de una manera más integral, y complementarlos a través de una respuesta ampliada a esta epidemia, de tal manera que la misma sea tomada en cuenta, cuando se planifiquen o ejecuten programas de otros sectores que son afectados por la misma.
El enfoque de respuesta ampliada tiene como aspectos esenciales que cada sector analice los riesgos fundamentales que tiene su población de adquirir la infección y la vulnerabilidad para tratar de reducirlas a corto, mediano y largo plazo.
La respuesta ampliada es una forma de abordaje del problema que se concreta en un plan de acción intersectorial. Se trata de que cada sector analice en sí mismo, cómo puede afectarse por el VIH/sida y no sólo piense en la población general, sino también en sus trabajadores; también se incluye el análisis de cómo sus proyecciones de desarrollo pueden influir favorablemente o no en la evolución de la epidemia.
La respuesta ampliada puede darse en varias dimensiones: analizando la probabilidad que tiene su población de infectarse por VIH/sida.
Identificando las personas con conducta de riesgo en su población. Ampliando la cobertura y procurando llegar a comunidades subatendidas, esforzándose por incluir mujeres y hombres de los grupos de edad más vulnerables y los grupos marginados, etc.
También concentrando las acciones y dirigiendo los recursos a las personas más vulnerables y que tienen menos probabilidades de resultar beneficiadas por otros programas. Ampliando las relaciones de trabajo entre los organismos. Dinamizando la participación de los sectores. Movilizando el aprovechamiento de los recursos y buscando sostén y sistematización en las acciones.
De ahí que sea un objetivo fundamental garantizar la participación activa de los sectores involucrados en acciones que contribuyan a la reducción de la transmisión de esta infección, a la propagación de esta enfermedad, la cual está condicionada por factores psicológicos, culturales y sociales, la familia, la escuela, los medios de comunicación social, los que contribuyen a formar normas, valores y modelos de conducta, que pueden facilitar o entorpecer un comportamiento sexual más saludable con vistas a evitar esta infección.
Es por ello que la promoción de conductas sexuales saludables y la prevención de las infecciones de transmisión sexual y el VIH/sida rebasan los marcos de la salud para ser un problema y una responsabilidad de todos los sectores de la sociedad, aspecto que justifica las acciones intersectoriales a todos los niveles.
El autor es Investigador en VIH/sida, CICAPH.