- En medio de los resultados salta la crisis del equipo
Francisco Jarquín [email protected]
El club de Bluefields pasó de una pobre actuación en el Torneo de Apertura, superando a duras penas al colero Atlético Estelí, a un gran inicio en el Clausura que lo ha ubicado entre los cuatro primeros puestos de la tabla de posiciones, con siete puntos acumulados.
Pero nada es obra de la casualidad, tampoco todo es color de “rosa”, aunque en este caso, algunas son obras de la caridad.
Después de los empates ante Estelí, Diriangén, Scorpion y Masatepe y la victoria sobre Ferreti, ha saltado la verdadera situación de un club costeño que se mantiene con puras regalías de los aficionados, un patrocinador y una directiva que se faja al igual que sus jugadores con los pocos recursos que consiguen.
“Para mantener este equipo los mismos aficionados que tienen empresas pequeñas en Bluefields nos dan que 300, 500, hasta mil córdobas para que nos ayudemos cuando viajamos al Pacífico”, dijo Manuel Ballesteros técnico de los caribeños.
Irónicamente la situación es quizá más crítica cuando juegan en el Estadio Glorias Costeñas de Bluefields, porque los directivos tienen que pagar el 50 por ciento de las entradas a la Federación Municipal de Beisbol, misma que administra la instalación.
BUENAS ENTRADAS PERO…
“Ha pasado que la gente responde, porque están entusiasmados con el equipo y hemos hecho casi 20 mil córdobas sólo en entradas, pero de eso nos quedamos la última vez con tres mil córdobas que los repartimos entre todos los jugadores”, cuenta René Cassells, directivo del club costeño.
Resulta que además de pagar 50 por ciento a la Federación de Beisbol por prestarles el estadio, también tienen que pagar 5,500 córdobas a los árbitros que llegan a trabajar desde el Pacífico, y darle el 10 por ciento de las entradas a la Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut).
“A nosotros resulta muy caro el arbitraje, pero le decimos a Fenifut que nos envíen árbitros que sean de un lugar menos largo, para que los costos de los árbitros se bajen, sin embargo no resuelven. Y para colmo nos programan tres juegos seguidos en el Pacífico que significan unos 50 mil córdobas en gastos”, agrega Cassells.
Para resolver el problema del estadio, Cassells dijo que no tienen recursos para construir el estadio de futbol que tanto necesitan en Bluefields.
ENTUSIASMO
Los jugadores, la mayoría trabajadores de albañilería, pescadores, desempleados y padres de familia, no reciben salario por jugar con el equipo, pero eso no implica que falten a los entrenamientos de las 4:00 a 6:30 a.m. y de 5:00 a 6:00 p.m.
“Es un entusiasmo enorme el que ha despertado este club, por eso la gente nos ayuda y porque sabe que somos honrados. Y los jugadores se mantienen estimulados porque saben que la directiva está fajada con ellos, en las duras y las maduras”, expresó Cassells.
BUSCAN RESPALDO
René Cassells, directivo de Bluefields y profesor de la Universidad BICU de Bluefields, Denis Carvajal, un taxista y Walter Chavarría un desempleado, quieren mantener vivo el entusiasmo de este equipo, pero en ocasiones se les hace muy difícil sin mucho respaldo.
“No somos empresarios, somos asalariados que hacemos gestiones con algunos amigos para conseguir ayuda, porque queremos darle la alegría a esta ciudad de tener un equipo competitivo y eso lo han comprendido los jugadores, por eso se empeñan mucho en la cancha”, dijo Cassells.