La Escuela Guardabarranco quedó sin techo ni servicios higiénicos. (LA PRENSA/M. M. GONZÁLEZ)

Tornado bota techo de escuela en Los Llanos

También dejó sin casa a una campesina Martha Marina GonzálezCORRESPONSAL / ESTELÍ[email protected] El centro educativo de primaria que formaba parte de la iniciativa de las escuelas amigas y saludables que promueve el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), fue dañado por un tornado que a su paso por la comunidad Los Llanos, […]

  • También dejó sin casa a una campesina

Martha Marina GonzálezCORRESPONSAL / ESTELÍ[email protected]

El centro educativo de primaria que formaba parte de la iniciativa de las escuelas amigas y saludables que promueve el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), fue dañado por un tornado que a su paso por la comunidad Los Llanos, Pueblo Nuevo, derribó además los servicios higiénicos y una vivienda de una campesina.

Consuelo Alfaro, dirigente comunitaria de Los Llanos, dijo que la comunidad fue sorprendida previo al inicio del año escolar, porque el torbellino levantó el armazón, el zinc y una letrina, y quedó prácticamente inservible.

PIDEN AYUDA

Dijo que están esperando la ayuda de la Alcaldía, el Ministerio de Educación, así como de organismos solidarios como la Unicef para poder reconstruir la escuela y que los niños y niñas no pierdan las clases.

“Que vengan a apoyarnos porque la escuela quedó en mal estado y nuestros hijos tienen temor de acercarse porque les puede caer encima y no queremos que ocurra una tragedia”, dijo la señora Alfaro.

La escuela Guardabarranco acogía a unos 200 estudiantes de las comunidades Los Llanos, San Francisco, Las Canarias y El Chagüitón, entre otros, “es un atentado contra la vida de los niños, necesitamos el apoyo del Gobierno, es una comunidad aislada y no queremos que nos olviden”.

ESPERAN RESPUESTA

La delegación municipal del Ministerio de Educación solicitó el apoyo del alcalde sandinista Javier González, pero aún no han obtenido respuesta, y han orientado a los maestros a brindar las clases en una casa particular, pero los padres se niegan a mandar a sus hijos porque no existen las condiciones adecuadas.

PIDE COBIJAS Y ROPA

María Pérez Matey perdió su casita, el tornado también se la derribó y está viviendo a la intemperie, “yo necesito una cobija, zapatos y ropita para mis tres hijos que están casi desnudos, lo que andan puesto es porque se lo regalaron”.

Además aseguró que necesita materiales de construcción para forrar la casita que levantará en otro lugar, igualmente utensilios de cocina y algunas sillas.

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