- El presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, deja su puesto mañana tras 20 años de tenerlo
- Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo le mantuvieron en el cargo
Martin CrutsingerWASHINGTON/AP
Probablemente no ocurrirá nada de particular el martes, cuando Alan Greenspan, uno de los hombres más influyentes en la economía estadounidense por casi dos décadas, abandone su cargo como presidente de la Reserva Federal.
Seguramente comenzará el día aumentando las tasas de interés por última vez. Luego irá a un almuerzo con sus colegas y a una recepción con los empleados de la Fed.
Algo que sí será poco común en Washington es que abandonará su cargo en medio de la aprobación generalizada, cuando muchas de sus políticas continúan dando los resultados esperados.
Greenspan, considerado el presidente más efectivo que ha tenido la Reserva en sus 92 años, dirigió el banco durante una época de baja inflación y desempleo combinada con la expansión económica más larga en la historia de Estados Unidos, una década de crecimiento ininterrumpido entre marzo de 1991 y marzo del 2001.
Pero sus habilidades no sólo se limitaron al campo económico, sino se extendieron al político. Logró que cuatro presidentes —tres republicanos y uno demócrata— lo nominaran al cargo.
Sin embargo, algunos críticos han indicado que se ha entrometido demasiado en los asuntos políticos del país, especialmente al respaldar los recortes de impuestos propuestos en el 2001 por el presidente George W. Bush. Éstos transformaron superávits multimillonarios del presupuesto federal en déficit récords.
Sin embargo, su reputación sigue casi intacta tras casi dos décadas de implementar políticas exitosas. Después de sólo dos meses de asumir el puesto, los mercados se desplomaron el 19 de octubre de 1987, conocido como el Viernes Negro; muchos lo culparon por haber reducido los créditos.
La Reserva declaró que estaba dispuesta a prestarle fondos a las instituciones que estuvieran en problemas; ésa fue una de las políticas que caracterizaron sus años a cargo del banco. El mercado se estabilizó y comenzó a ganar fuerza, al igual que la carrera de Greenspan.
Esa fue la primera de varias crisis económicas que enfrentó. Le siguieron la que duró entre 1989 y 1992, período en el que cientos de bancos quebraron; la crisis monetaria mundial que comenzó en Asia en 1997; y la crisis financiera del 2000, cuando los inversionistas perdieron miles de millones de dólares al ver sus acciones desplomarse.
Pero en general, los números indican que la economía ha mejorado durante los 18 años y medio que Greenspan ha estado al mando de la Fed.
La inflación, que había alcanzado los 13.3 por ciento en 1979 a causa de la crisis del petróleo, llegó al 3.4 por ciento el año pasado. El nivel de desempleo está en 4.9 por ciento, después de alcanzar el 4.0 por ciento en el 2000, el nivel más bajo en cuatro décadas.
Estas cifras han sido suficientes para hacer de su sucesor, Ben Bernake, un adepto. El nuevo presidente de la Reserva Federal ya se ha comprometido con seguir implementando las ideas y métodos de Greenspan para controlar a la economía estadounidense.
Ese podría ser su legado más duradero.
¿QUÉ PASARÁ MAÑANA?
La Reserva Federal subirá el martes las tasas de interés en EE.UU. en un cuarto de punto, hasta el 4.5 por ciento, según la opinión mayoritaria de los analistas, que ven en el horizonte, sin embargo, el final del actual ciclo de alzas.
Tras su última reunión, el 13 de diciembre, cuando elevó el precio del dinero por decimotercera vez consecutiva desde junio del 2004, el Comité del Mercado Abierto del Banco Central dijo que era probable “algún” ajuste adicional de la política monetaria. Esta vez los expertos consultados por EFE no esperan sobresaltos y confían en que será la crónica de una subida anunciada.
“El desempleo a la baja y el uso de la capacidad ociosa (de las empresas) al alza dan la luz verde a la continuación del aumento de las tasas de interés”, explicó Katheleen Stephansen, economista de Credit Suisse First Boston.
Además, no es buena política andarse con sorpresas durante el cambio de guardia al frente de la Reserva Federal, puesto que su presidente, Alan Greenspan, pasará el martes el relevo a Ben Bernanke.
“Es importante para Bernanke mostrar que es duro contra la inflación”, opinó Kevin Hassett, un ex economista de la Reserva. (EFE)
TEMOR
El gran temor de los últimos meses ha sido que la subida del valor del crudo se contagiase al resto de los productos, para cuya fabricación o transporte se usa petróleo. Sin embargo, ese peligro no se ha materializado. “La inflación es realmente muy moderada”, dijo Katheleen Stephansen, analista de Wall Street.