Erwin A. Aguilar
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Salud ambiental y desastres naturales
Erwin A. Aguilar
Los huracanes, terremotos, inundaciones, maremotos y erupciones volcánicas causan graves daños a la población, afectando el suministro del agua potable, manejo de las aguas negras, la basura, comida, control de vectores, higiene del hogar y a la región perjudicada.
La experiencia vivida en Nueva Orleáns con motivo del huracán Katrina es una lección fundamental que debe ser aprendida y hay que tenerla en cuenta para enfrentar los futuros desastres naturales, porque éstos causan igual daño en un país desarrollado como en uno menos desarrollado, con el agravante que en este último los recursos para recuperarse son limitados. La OMS ha publicado manuales y modelos para enfrentarse a los desastres naturales, pero son los gobiernos locales, regionales o estatales los que tienen la responsabilidad de hacerle frente a la tragedia y resolver cuantos problemas se presenten durante y después de la misma. La ayuda internacional es fundamental.
Cuando ocurre un desastre natural la continuidad o la rehabilitación de los programas de salud ambiental es de primordial importancia. De primer orden deben ser aquellas áreas donde el riesgo ha aumentado o sea las áreas donde hay una mayor densidad poblacional y una interrupción grave de los servicios. De segundo orden son aquellas áreas con alta densidad poblacional y una interrupción moderada de los servicios o aquellas zonas con baja densidad poblacional e interrupción grave de los servicios. De tercer orden deben ser aquellas donde hay una baja densidad poblacional y una interrupción baja de los servicios.
Áreas con una densidad poblacional alta son las zonas urbanas y sus periferias, los campos para refugiados y los asentamientos temporales. Los refugios son lugares donde la gente puede acomodarse temporalmente (después de un huracán o terremoto por ejemplo) y deben ser abandonados tan pronto como sea posible. Los asentamientos temporales generalmente crean zonas de alta densidad poblacional, donde los servicios básicos están ausentes. La falta de agua potable y sistemas sanitarios básicos baja el nivel de higiene y aumenta el riesgo de enfermedades infecto-contagiosas.
La prioridad en los servicios de salud ambiental se caracteriza en asegurarse de que exista suficiente agua potable, servicios sanitarios básicos, formas de disponibilidad de excrementos, de aguas negras y la basura, además de proporcionar un refugio adecuado proporcionando medidas de protección de los alimentos, estableciendo un control de vectores y promoviendo la higiene personal. Obtener información de la movilidad de la población en las áreas afectadas y tener mapas de las localidades donde se van a ubicar los campos de refugio, además de facilitar asentamientos para los trabajadores sanitarios, hospitales y otros sitios donde se dé atención médica. Hacer evaluaciones rápidas de los daños al suministro de agua, disposición de desperdicios, producción de alimentos, almacenamiento y distribución.
Determinar la capacidad operacional para dar los servicios básicos. Hacer un inventario de los recursos disponibles (comida que no esté descompuesta, recursos humanos, equipo, material y suministros). Determinar las necesidades básicas de la población en cuanto a agua, servicios sanitarios, vivienda y comida. Proveer las necesidades básicas tan pronto como sea posible. Hospitales y otras instituciones médicas van a necesitar más agua. Asegurarse que los desplazados tengan servicios adecuados además de servicios de salud ambientales.
El suministro de agua es vital. El principal aspecto del agua para los pobladores afectados es que esté libre de microbios. Una medida de emergencia es exponer el agua a la luz solar por 10 horas en recipientes de plástico. La luz ultravioleta reduce el número de patógenos. Se aconseja aumentar la cantidad de cloro al agua (0.7 mg/litro de agua se recomienda en emergencias) y aumentar la presión del agua si los tubos madres no están rotos. La protección del suministro de agua es aún mas importante y para eso hay que restringir el acceso de personas y animales, asegurar que la disposición de material fecal sea lejos de los suministros de agua, prohibir el baño, lavado y el manejo de animales cerca de las fuentes de tomas de agua (ojos de agua) y vigilar los pozos y asegurarse que estén libres de contaminación.
Las medidas de emergencia incluyen la higiene alimentaria (cocinas, agua hervida), la higiene personal, lavado de manos, baños, suficiente cantidad de agua disponible, evitar el hacinamiento y educar a la población sobre los principios básicos de la higiene personal. El manejo de los desperdicios sólidos incluye una organización para dar una adecuada disposición de las aguas negras, la recogida de la basura, buscar equipo pesado para remover la basura acumulada, establecer sitios para disponer de la basura y tener cuidado con los materiales tóxicos e infecciosos.
Otras medidas de emergencia van dirigidas al control de vectores (ratas y otros animales), recoger la basura y disponer adecuadamente los desperdicios tan pronto como sea posible. Educar a la población a eliminar los sitios de reproducción de los vectores y vigilar los campos y las áreas con una densidad de población mayor para identificar criaderos de mosquitos, roedores y otros sitios que pueden servir de criaderos. Eliminar el agua estancada, iniciar la fumigación con plaguicidas controlados bajo las estrictas normas de la toxicología ambiental y guardar la comida en áreas cerradas y protegidas.
En cuanto a los muertos se refiere, es preciso enterrarlos tan pronto sea posible (especialmente si la muerte es como consecuencia de tifoidea, cólera o plaga. A pesar de que los riesgos a la salud son mínimos, los cadáveres representan un problema social delicado. Aquí habría que decidir si el entierro o la incineración. Los muertos deben ser identificados y la posible causa de la muerte debidamente registrada. En algunos países, la autopsia se hace antes de que disponga del cadáver.
La información a los medios de comunicación es fundamental. El público tiene derecho a saber lo que está pasando. También hay que informar en una forma que el público entienda y no cause confusión y pánico. La participación de las autoridades militares es vital, tanto en un país desarrollado como en uno menos desarrollado. Lo más importante es que haya un plan de acción y los ejercicios continuos para actuar a la mayor brevedad posible durante y después de la emergencia.
El autor es Director de Investigación Clínica, Louisiana State University, Nueva Orleáns, Louisiana