En busca de un “dedazo”

Eduardo Enríquez

Un amigo me decía que la reciente reunión de los precandidatos liberales en El Chile con el ex presidente, reo y líder máximo de los liberales constitucionalistas, Arnoldo Alemán, le recordó el título de la obra de Luigi Pirandello (1867-1936): Seis personajes en busca de un autor, sólo que él la titularía Seis precandidatos en busca de un “dedazo”. Y que esa obra sería una tragicomedia.

“Debió ser verdaderamente tragicómico ver a estos hombres ansiosos, expectantes ante cada mirada, cada sonrisa, cada asentir de la cabeza de Alemán y hacia quién iba dirigido…”, me comentó mi amigo.

No deja de tener razón mi amigo. Los seis que asistieron a la reunión con Alemán y los dos que faltaron, parecen ser vacíos esbozos de personajes sin el toque mágico del dedo del ex presidente Alemán que les daría vida.

Pero además de ellos, lo que también es un vacío esbozo es la propuesta que salió de esa reunión. Estos hombres, salen de El Chile, la casa-cárcel de Alemán, con un planteamiento aparentemente modernizador para el partido y para la democracia nicaragüense: proponen ellos realizar elecciones primarias para que sus partidarios puedan elegir entre ellos quién será el que los representará en las próximas elecciones presidenciales.

Luego, dicen, su candidato podría competir con el de Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador (ALN- PC) y el de Alianza por la República (Apre), en lo que alguien ha llamado jocosamente “elecciones secundarias”.

Lo que es paradójico y absurdo sin embargo, es que tengan que ir hasta El Chile para sacar este planteamiento. O sea, un mecanismo que supuestamente modernizaría y liberaría al partido de la garra del caudillismo y del “dedazo”, nace del mismísimo caudillo, y para evitar posibles censuras de sus correligionarios por lo que pueda parecer como rebeldía, los precandidatos se curan en salud y van directamente a El Chile a sacar la propuesta.

Eso se explica porque las primarias no son más que otro “dedazo” del caudillo. Es una manera de retrasar y mantener en suspenso la designación de un candidato del PLC, por un lado, y un intento por aniquilar, anular o al menos golpear la candidatura de Eduardo Montealegre.

A Alemán le interesa retrasar cuanto pueda esa decisión, porque sabe —como lo admitió en privado uno de los precandidatos— que si él da el “dedazo” sin haber asegurado su salida y la anulación de la sentencia, “se queda cumpliendo los 20 años de cárcel, y no en El Chile, sino en La Modelo”.

Por el otro lado, por muy “modernizadora” que parezca la propuesta de las primarias y por muy buena que parezca la unidad de las “fuerzas democráticas”, lo que Montealegre debe ver es una trampa para acabar con su candidatura.

No hay nada que Montealegre pueda hacer para que una “primaria” en dos etapas, armada y organizada en El Chile, se traduzca en su candidatura al frente de todas las llamadas “fuerzas democráticas”. Ahí lleva todas las de perder.

Éstas no son más que artimañas y jugarretas políticas que no deben detener el verdadero proceso de modernización y renovación que está viviendo Nicaragua. Sin embargo, ese proceso se puede abortar si dejamos que nos gane el temor de una victoria de Daniel Ortega por la división del “voto democrático”.

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