Martha Marina González/[email protected]
ESTELÍ.- “Que la pobreza se ha eliminado y se ha vencido no es exacto, que se nos quiere vender a una Nicaragua en vía de superación, ojalá, hago votos porque así sea, pero la realidad como pastor me grita otra cosa”, expresó el obispo de la Diócesis de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, con relación al informe brindado a la nación por el presidente Enrique Bolaños sobre su gestión en el año 2005.
El líder de la Iglesia Católica de Estelí, aseguró que “si el país estuviera en bonanza y hubieran oportunidades, la gente no saliera a arriesgarse para ir a buscar el pan en todos lados, los hechos están hablando”, dijo.
“Veo cantidades de jefes de familia trabajando fuera, en El Salvador, en Guatemala, en Costa Rica o arriesgando su vida. Ahora saltando el muro y entrando al paraíso del dólar, los Estados Unidos, la pobreza se ha incrementado a pesar que el gobierno hace lo que puede hasta donde le permite su propia sabiduría y la sabiduría de los grupos opositores”, afirmó.
Monseñor Mata aseguró que “he estado valorando parte de lo que escuché del informe y lo más notorio, no es por la compra de carros que se mide el desarrollo de una nación, son otros parámetros, no se ve surgiendo una nueva clase media, aquí más bien hay un altísimo grupo que ha crecido enormemente, económicamente y son los que van marcando la macroeconomía y la miseria cada vez más abundante en la mayoría de la población”.
Con relación al tan anunciado crecimiento económico del 4 por ciento, el obispo Mata manifestó que el Estado debe manejar sobre todo los estratos más pobres, “los estudiosos de la economía manejan los datos estadísticos, pero esos no son los puntos de referencia para medir el desarrollo de la nación sino el nivel de confort y beneficio que puede recibir el pueblo”.
Sobre el proceso electoral, Mata dijo que las consecuencias de toda elección es que se reviven heridas, se vuelven a poner en oposición personas que se habían logrado acercar y se desbaratan hasta familias y en el mismo nivel de la iglesia se destruyen pequeñas comunidades.
Dijo que las personas y los partidos políticos deben establecer diálogos sinceros y abiertos con la gente y deben basar sus programas en dos premisas fundamentales. “Una, quienes vienen vendiendo su campaña política a costilla del cadáver de un individuo o de un partido no es digno de ser escuchado” y segunda “que la conciencia no es para dejarla vender por unas libras de granos, unas láminas de zinc, un terreno, una casa, una gorra o una camiseta, sino que la conciencia es para reflexionar”.