Titono

Luis Sánchez Sancho

Titono era hijo de Laomedonte y, por lo tanto, sobrino de Príamo, el que reinaba en Troya cuando la guerra que destruyó a esta legendaria ciudad.

Laomedonte, quien formalmente era hijo de Ilo pero en realidad había sido engendrado por el mismo Zeus, fue el constructor de la ciudad de Troya y pidió a Apolo y Poseidón —quienes andaban en la tierra porque Zeus los había expulsado del Olimpo por haberlo desobedecido—, que le ayudaran a construir unas murallas y diques que fueran inexpugnables.

Apolo y Poseidón accedieron a la petición de Laomedonte, el primero a cambio de nada porque al fin y al cabo aquel trabajo le parecía rústico, impropio para sus finas cualidades, y además se limitaría a ejecutar su maravillosa música mientras el otro trabajara. Poseidón sí cobró por su obra: cien talentos de oro que desde entonces cada año los reyes de Troya deberían depositar en el templo que le estaba consagrado en Lirneo.

Sin embargo, a los pocos años Laomedonte dejó de cumplir su compromiso. Entonces, como castigo Apolo desató una peste contra la ciudad y Poseidón llamó a un monstruo marino para que asolara sus costas. Laomedonte preguntó al oráculo qué debía hacer para aplacar la ira de los dioses, y la respuesta fue que debía entregar a su joven hija Hesione, al monstruo marino. Laomendonte tuvo que aceptar aquella terrible penitencia, pero antes de que Hesione fuese sacrificada pasó Heracles (Hércules) por la ciudad y, enterado del asunto, se ofreció a matar al monstruo a cambio de que le diesen a la doncella por mujer.

Laomedonte aceptó el trato, pero después de que Heracles mató al monstruo y rescató a Hesione, no quiso cumplir su compromiso (al parecer Laomedonte fue el inventor de la regla política tan popular ahora en Nicaragua, de “firmar me harás, cumplir jamás”). Entonces Heracles mató a Laomedonte y dio Hesione a Telamón, su leal amigo y compañero de viaje, para que se casara con ella.

Titono, de quien dije antes que su padre fue Laomedonte, era un joven de excepcional belleza masculina, tanta que de él se prendó Eos (Aurora), quien había sido condenada por Afrodita a enamorarse de cuanto hombre guapo conociese como castigo por haber sido amante de Ares (Marte), el marido de la diosa del amor.

Eos, queriendo tener y amar a Titono para siempre, le pidió a los dioses que le dieran a su amante la inmortalidad. Los dioses le concedieron el favor pero le otorgaron a Titono la inmortalidad mas no la eterna juventud. Y así fue que con el andar del tiempo Titono fue envejeciendo igual que todos los mortales, pero sin poder morir como éstos. De esa manera se fue consumiendo hasta llegar al grado de que era necesario chinearlo y alimentarlo como a un bebé recién nacido. Además, Titono perdió el habla y sólo podía emitir unos chillidos agudos.

Compadecida Eos por la triste suerte de Titono, rogó a los dioses que le quitaran la vida, pero lo que hicieron fue convertirlo en el animal que ahora conocemos con grillo, (otra versión dice que fue convertido en la popular cigarra o chicharra), el cual desde entonces se pasa la vida cantando por todas partes.

En realidad, más que cantante el grillo es violinista (como se le hace aparecer en algunas historietas infantiles), pues lo que hace es producir un sonido chirriante al frotar una de sus alas, que tiene el borde agudo, contra la otra que lo tiene romo, como el de una lima.

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