- Un grupo de reos de La Modelo recibe capacitación para trabajar en la nueva panadería del centro penitenciario, que además de permitirles obtener un oficio es una actividad que esperan cuente para disminuir sus condenas, les entretiene y evita la violencia en la prisión. Esto último es la estrategia del alcaide René Tercero, jefe del penal, para quien “una fuerza ociosa da muchos problemas”
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Tiene 20 años y amasa pan en la cárcel La Modelo. José Mauricio Gutiérrez Tinoco es uno de los sesenta reos, entre los más de dos mil detenidos en el penal de Tipitapa, que trabajan en la panadería de la prisión.
“Yo aprendí en la calle”, dice Gutiérrez Tinoco, a quien le propusieron integrarse al proyecto de elaboración de pan hace cinco meses, en la panadería del penal donde cumple su condena. No lo pensó dos veces.
Gutiérrez Tinoco y otros diez de sus compañeros internos en La Modelo tienen como pasatiempo amasar la harina para la elaboración del pan que luego es vendido al resto de los internos del penal.
Gutiérrez Tinoco está sentenciado a cinco años de prisión por tenencia y consumo de crack. El muchacho considera que los amigos lo llevaron a la adicción. Platica rápido, mientras hábilmente pasa la miel sobre la harina amasada que ya tiene la forma de una empanada y la coloca en el sartén, lista para introducir al horno.
Jóvenes de brazos tatuados pasan el mayor tiempo posible en el área destinada a la panadería. Muchos de ellos se han integrado a esta tarea con el propósito de que las horas trabajadas cuenten en la disminución de su pena.
En el mismo local, otro grupo de reos empieza a conocer los pasos para fabricar el producto. Un interno es también el capacitador.
Uno de los nuevos es un ex integrante de una de las pandillas de Bello Amanecer, en Ciudad Sandino, quien rehusó proporcionar su nombre y el del grupo juvenil por el cual fue a parar a la cárcel, pero expresó que esa tarea a la que se integran les hace más llevadero el encierro. El delito por el cual lo sancionaron fue lesiones en contra de un vecino del barrio en el que residía.
PARTE DE LA REHABILITACIÓN
La panadería es parte de los trabajos en los que el jefe del penal, el alcaide René Tercero, trata de incorporar a los reos. Tercero es un administrador que gerencia la cárcel más grande del país, como si se tratase de una empresa.
Comenta que el proyecto fue inaugurado en septiembre del año pasado gracias a una donación de la Fundación Nicaragüense de la Mujer (Funic Mujer), con el propósito de capacitar exclusivamente a jóvenes y adolescentes en prisión.
El proyecto tiene la capacidad para integrar a unos 60 internos. La capacitación será permanente, para lo cual seleccionan a los mejores para que realicen el trabajo que les permita un autosostenimiento.
MENTE SANA …
Este es uno de los muchos proyectos educativos que impulsa el Sistema Penitenciario Nacional en cada uno de sus penales, a fin de que el interno una vez que salga de la prisión al cumplir su sentencia, pueda contar con un oficio y pueda reintegrarse a la sociedad, recuerda Tercero.
En La Modelo también promueven el proyecto de fabricación de placas, la capacitación básica en el manejo de una computadora, integración a grupos de música así como las clases de primaria y bachillerato, entre otros.
“Hay que estar claros de que una fuerza ociosa da muchos problemas”, sostiene Tercero y señala que no todo es trabajo, los internos también se integran a diversas disciplinas deportivas, para lo cual promueven encuentros interregionales de los diferentes centros penitenciarios del país.
DIFERENCIA CON LA REGIÓN
A criterio del alcaide Tercero, las diversas actividades permiten mantener ocupada la mente del interno. Prueba de ello es que a diferencia de otras penitenciarías de la región, como sucedió recientemente en una cárcel de Honduras, son mínimos los incidentes entre presos suscitados en La Modelo.
Estima que cada mes registran en ese penal un promedio de veinte agresiones entre internos, pero son consideradas leves y no se pueden comparar con la matanza de la cárcel hondureña ocurrida recientemente.
Con orgullo el jefe de La Modelo menciona que aunque la mayoría de los incidentes ocurridos en el interior de la cárcel son promovidos por los pandilleros que trasladan a la cárcel las rencillas que traen de la calle, la situación nunca ha cobrado ribetes de violencia extrema.
“Ese tipo de gente es la que ha creado el clima un poco feo, porque es lo que viven en la calle”, dijo Tercero refiriéndose a los miembros de pandillas juveniles.
El funcionario mencionó entre los grupos considerados más peligrosos los que se conocen a nivel interno como la banda del Dimitrov, la del Reparto Schick, la de Las Torres y La Fuente, que no son más que ex pandilleros que guardan prisión y proceden de esos barrios.
Explicó que para evitar agresiones mayores a lo interno han realizado adaptaciones. “Reos que no son afines, tenemos que ponerlos en diferentes áreas, a fin de mantener la estabilidad y seguridad, que es el resultado del trabajo penitenciario, que no hay violencia carcelaria a como se da en otros países”, agrega insistiendo en que los presos no portan las armas de fuego que oficiales de otros países de la región han encontrado en poder de los detenidos.
El diario La Tribuna, de Honduras, publicó hace algunos días que 13 reclusos murieron como resultado de una pelea entre bandas organizadas, supuestamente por ejercer el control del mercado de drogas en el conflictivo pabellón Casa Blanca, de la Penitenciaría Nacional (PN) Marco Aurelio Soto, en Támara, Distrito Central.
Las víctimas presentaban profundas heridas de machete y tiros de gracia en la cabeza, típico de una ejecución, de acuerdo con el informe preliminar proporcionado por agentes de la Dirección General de Investigación Criminal (DGIC).
Todos eran reos comunes que no estaban involucrados en pandillas y que en el argot carcelario se les conoce como “paisas”. Estaban sentenciados a varios años de cárcel por los delitos de tráfico de drogas, asesinato y violación.
Aparentemente no tenían armas cuando fueron ejecutados por un regular número de internos, según el informe preliminar.
PENALES SEGUROS
Tercero destacó que los penales de Nicaragua son considerados como los de mayor seguridad en el istmo, pese a que la relación existente es de un funcionario por ocho internos, cuando lo ideal debería ser uno a uno, lo que lleva “a un desgaste físico de nuestras fuerzas”.
La Modelo atiende una población penal que fluctúa entre los 2,000 y 2,500 reos, quienes son custodiados por 372 funcionarios, pero estima que la labor operativa se desarrolla en un ochenta por ciento del total.
Ese penal alberga a reos por diversos delitos: contra la propiedad, contra las personas y narcoactividad, “pero a través del trabajo profesional penitenciario que realizamos hace que tengamos una prisión estable y segura”, sostiene Tercero.