Ricardo Sánchez Calero
El Gobierno del ingeniero Bolaños a través del Banco Central informó que para el año 2005 la economía nicaragüense creció en un cuatro por ciento, economistas independientes manejan cifras de incremento inflacionario por un 10 por ciento y el pueblo nicaragüense experimenta desmejoras en el nivel de vida.
El Banco Central a su conveniencia maneja, aislados, cada uno de los elementos propios de la economía, asegurando que una cosa es el crecimiento de la economía que es el fortalecer las finanzas del Estado y disminución de compromisos monetarios y algo totalmente diferente es el desarrollo social que se traduce en la medición del nivel de vida de la población.
La inflación económica es la disminución del poder de compra del ciudadano asalariado, lo que trae repercusiones directas en el nivel de satisfacción de las necesidades básicas, obligándolo a desmejorar en su nivel de vida, producto de que los salarios permanecen estancados y sujetos a deslizamiento monetario y los productos de primera necesidad experimentan un incremento de precio, por lo que ahora podrá comprar menos productos con los ingresos salariales obtenidos hasta por C$0.10 centavos menos por cada córdoba.
El Banco Central mide el crecimiento económico del país tomando como indicadores el nivel de reservas en el exterior, la condonación de parte de la deuda externa, la disminución de la deuda interna y la aprobación de desembolsos por parte de los organismos multilaterales. Pero, de todos estos logros financieros por parte del Gobierno ¿cuál beneficiará directamente al pueblo? ¿De qué forma el pueblo podrá ver aliviada sus necesidades de subsistencia?
Estos compromisos adquiridos y obligaciones saldadas por el Gobierno Central no es el Gobierno como tal el que las asume, sino el pueblo a través de la devaluación monetaria imparable, incremento en los precios de la canasta básica, congelamiento de salarios y fuentes de empleo, incremento de impuestos, subsidio médico y educativo por parte de la ciudadanía al llamado sector público.
La economía gubernamental experimenta crecimiento en las estadísticas del Banco Central; en la realidad de la economía familiar también se experimenta un incremento para dar cobertura a las necesidades indispensables de sobrevivencia; ¿qué sentido tiene el crecimiento de las finanzas del Estado si la población se hunde en la miseria y en la descomposición social?
El crecimiento económico que en cifras indicativas manejan las autoridades de Gobierno ha sido posible gracias a la descapitalización financiera y condiciones de vida del ciudadano. Para alcanzar estos indicadores, el pueblo nicaragüense ha sido obligado a más limitaciones de primera necesidad y mayores compromisos financieros sociales con el Gobierno y organismos multilaterales.
Para el Gobierno es un gran logro presentar cifras de crecimiento ante los organismos financieros multilaterales y su Gabinete, pero es inaudito que el crecimiento económico de un país no conlleve el desarrollo social del mismo, si son los recursos de la población los arrebatados para ser transferidos a estas arcas sin reciprocidad alguna.
Es mas fácil presentar cifras financieras que presentar la realidad socioeconómica del ciudadano común y mas aún, el hambre que azota a los pobladores de muchas comunidades y riberas del país, donde muchos de ellos se preguntan: ¿qué es eso del crecimiento económico de un cuatro por ciento? ¿eso se come?
El autor es administrador de empresas.