Para comenzar año

Mercedes Gordillo

Justamente para iniciar este aventurado 2006, cuando apenas estamos terminando de celebrar la llegada al mundo del Señor Jesús en Belén, con nacimientos, villancicos: “Ese colochito rubio”, “Pastores, pastores vamos a Belén”, “La Virgen se está peinando”; después de pintar papeles kraft, simular lagos y cascadas para un pesebre con olor a aserrín teñido y plantas parásitas del norte nicaragüense, dar regalos a los seres queridos y a los oprimidos: juguetes, alimento. Nos llega de pronto sin darnos cuenta el mejor regalo a los nicaragüenses: el aniversario de nacimiento de nuestra Beata Sor María Romero, 13 de enero 1902, o sea, en nuestra fecha próxima estaría cumpliendo 103 años.

Quiso nacer y morir en su Nicaragua, recibió dones espirituales en este país, llevó ayuda, dulzura y generosidad al vecino país de Costa Rica, extendió sus manos al rico y al pobre, con el dinero del rico obtenía verdaderas obras para los necesitados, durante en vida y aún después de su muerte en 1977. Porque decía ella: “los ricos también sufren” como título de telenovela y “los pobres no tienen nada”. Con sus dones especiales vestía y alimentaba a 5,000 (cinco mil personas semanalmente). Hizo inolvidables trabajos sociales que incluían talleres de costura, mecanografía, manualidades, fue profesora de canto, pintora, poeta como buena nica. Cada oración compuesta por ella resultaba un espléndido poema.

Construyó un dispensario médico para los pobres, con laboratorio y medicinas incluidas. Heredó casas para los humildes, pagadas baratas, no regaladas y lo más grande: ofreció su corazón rojo, santo, sabio, dulce y generoso a todos. No terminaría de nombrar las maravillas de Sor María Romero, que ojalá muchos conozcan.

Ahora viene lo difícil de reconocer: toda la obra de Sor María fue realizada con el apoyo de la sociedad costarricense y también nicaragüense. Hay que estar claros de que la bondad de Sor María fue correspondida por aquella sociedad. Después de su muerte en 1977, los ticos llevaron el proceso de canonización y aunque nos hubiera gustado hacerlo nosotros, no fue posible, en 1978 ya estábamos en guerra. Sor María alcanzó la beatificación para gloria de todos, nicas, ticos, centroamericanos y el Caribe. Agradecemos a los costarricenses el proceso hacia la santidad, sólo falta un paso, debemos ser humildes y agradecidos. Ahora, que esto no pase de allí, porque Sor María es nuestra como el Lago Cocibolca, el Mombacho, Ometepe, el Momotombo, y por supuesto el Río San Juan. Debemos rezar para que ella vigile la integridad de su territorio y nuestros compatriotas.

Para terminar aunque con mucho dolor debo decir que ojalá sea posible tratar de olvidarnos de los perros y otras cosas terribles, de manera que la futura canonización de Sor María sea motivo de paz y reconciliación y no de guerra. Perdonemos y que nos perdonen en la frontera sur, todo por ella, será nuestra primera santa, no sólo nicaragüense, sino centroamericana, del Caribe y de algunos países sudamericanos. ¿Qué tal? Y ahora la obra de Sor María la disfrutan los nicaragüenses en Costa Rica, los más pobres de aquel país. Aquí en Nicaragua ya tenemos tres obras sociales con su nombre.

Celebremos su cumpleaños con alegría.

La autora es escritora nicaragüense y miembro de la Asociación Sor María Romero.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí