Si PJCh viviera…

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Si PJCh viviera…





Casi siempre que se encuentra ante una situación crucial la gente tiende a preguntarse qué harían los próceres y héroes nacionales en tales circunstancias. Así ocurre con el Mártir de las Libertades Públicas y Director Mártir de LA PRENSA, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, asesinado por las fuerzas tenebrosas el martes 10 de enero de 1978, hoy hace 28 años, por su indoblegable lucha contra la corrupción y el caudillismo, por su incesante búsqueda de justicia, libertad y democracia.

Pero con el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal ocurre también que muchos quieren apropiarse de su legado y de su memoria, inclusive quienes fueron sus adversarios y hasta quienes lo mandaron a matar, o celebraron su asesinato. El colmo es que ahora, cuando este Diario denuncia y critica, como es su deber y su derecho, los desmanes políticos y la corrupción, los representantes de las dos peores dictaduras que ha sufrido Nicaragua a lo largo de su historia —el somocismo y el sandinismo— que fueron enemigos jurados del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, se atreven a decir que “esta no es LA PRENSA de PJCh” y que si éste estuviera vivo estaría a favor del pactismo libero-sandinista.

Esto no sólo es mentira sino también una infame ofensa a la memoria del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien vive espiritualmente en el corazón y la conciencia del pueblo precisamente por su legado de lucha intransigente por la libertad, por la democracia, por la transparencia gubernamental, contra la corrupción y los corruptos. De manera que podemos asegurar sin temor a equivocarnos, que si el doctor Chamorro Cardenal pudiera vivir físicamente ahora estaría en la primera línea de la lucha frontal contra el pacto libero-sandinista, contra el caudillismo y la corrupción, para que Nicaragua sea una verdadera república democrática.

Esta seguridad nos la da el conocimiento de la vida del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, y de su abundante pensamiento que cualquiera puede leer en los libros que él publicó para recopilar algunos de sus editoriales, o para relatar su cautiverio en las mazmorras somocistas y analizar el origen y la naturaleza de la dictadura dinástica; y en obras como La Patria de Pedro que selecciona resúmenes de algunos de sus mejores escritos, o en su diario personal de los últimos años de su vida; o todos sus editoriales que están en los discos compactos que contienen El pensamiento de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal en sus editoriales de La Prensa, 1946-1978, editados por la Fundación Violeta B. de Chamorro e Instituto de Historia y Centroamérica, de la UCA.

En esas obras y recopilaciones se puede leer qué pensaba PJCh acerca de la corrupción en la administración de justicia, sobre la imperiosa necesidad de que nuevas fuerzas democráticas y sanas, asuman el gobierno del país con el fin de que “esa actividad tan vilipendiada —la política— pueda en verdad ser un apostolado, y deje de ser un recurso para solucionar las necesidades económicas de cada quien. Un recurso que comienza con promesas vocingleras en reuniones y mítines, en la subasta de la justicia”.

En esas obras se puede leer también lo que decía PJCh sobre la necesidad de elecciones libres y limpias, ya que: “Por negar elecciones generales justas se han levantado en el país ejércitos liberales contra gobiernos conservadores, y ejércitos conservadores contra gobiernos liberales, produciendo enormes derramamientos de sangre preciosa…”

Está claro en los escritos de PJCh lo que él pensaba sobre la disyuntiva de “seguir permitiendo que la riqueza del país esté congelada en unas cuantas manos; o intentamos una reforma social democrática que descongele la riqueza, que propicie la formación de nuevos propietarios y la distribución equitativa de los bienes; o caemos en el comunismo, proclamando que toda la riqueza es del Estado, así como ahora la mayor parte de aquella es de unos pocos privilegiados”. Y su propuesta de la reforma política que es indispensable “para restablecer el derecho de los pueblos a darse sus propios gobernantes. La limpieza en el proceso electoral, el entierro definitivo de las ideas dinásticas, la abominación de los caudillismos, de las castas privilegiadas, y de los fraudes”.

El pensamiento ético, humanista y democrático del doctor Chamorro Cardenal quedó escrito para siempre y no permite poner en duda cuál sería ahora su actitud frente al pactismo, la corrupción, el caudillismo y el continuismo libero-sandinista.

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