Roberto Pérez Solí[email protected]
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Marenco aconseja garrote para perros callejeros
Roberto Pérez Solís
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Igual que los baches en las vías públicas, los perros callejeros se están tomando Managua. Narcisa Silva, habitante del barrio Pablo Úbeda, lo sabe. Hace algunos días, un perro colorado, desprovisto de carne y de andar lento, le jugó una mala pasada. Más bien dos. Primero, el can terminó de comer los alimentos dejados por un momento en un plato, para después emprender —quizás— el acto más imperdonable para la señora: jugar con la mascota de la casa.
“El perro estaba hediendo y ese tufo se lo pasó a mi perrito”, recuerda con desagrado. Para Silva, la actual proliferación de perros callejeros es un problema que las autoridades municipales deben tratar de resolver pronto.
“Los perros rompen las bolsas llenas de basura que están en las calles esperando ser recogidas por el tren de aseo, en los barrios y colonias eso es frecuente, o entran a las casas para comerse o destruir lo que encuentran”, añadió.
A nivel nacional las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa) estiman que existen unos 667,735 perros. Aseguran que por cada ocho personas hay un can. Managua por su densidad poblacional es la ciudad de los perros, con 155,000.
La presencia de tantos perros en las calles es considerado por el Minsa como un problema de salud pública. En los últimos años, entre 13,000 y 15,000 personas han sido lesionadas por estos animales que, casi siempre, lucen indefensos.
Las edades, igual que los tipos de lesiones, son variadas. Pero las que ocurren en la cabeza, cara y brazos son consideradas de gravedad. Contagiarse del virus de la rabia es otro de los peligros.
Para suerte de los habitantes de Managua y resto del país, la última persona fallecida por rabia ocurrió en 1996, y desde 1998 no se registran casos de rabia canina. Cada uno o dos años el Minsa realiza jornadas de vacunación canina. El año pasado el costo de la jornada sanitaria fue calculado en poco más de 300,000 dólares, y más de 300,000 perros vacunados.
¿Qué solución le ve el alcalde de la capital a la peste de perros que azota la ciudad? “Ese es un asunto del Minsa”, afirma Dionisio Marenco, “no tengo un proyecto de construir una perrera. Cada quien tiene que controlar a su perro, y a quien le muerda que le pegue su garrotazo en la cabeza”, aconseja.