Diciembre sangriento

Silvia González SilesCORRESPONSAL/ [email protected] Roman, Times, serif»> Diciembre sangriento Silvia González SilesCORRESPONSAL/ [email protected] La Policía de Jinotega aún no ha capturado a Francisco Javier Arauz Gámez ni a los hermanos Daniel y Saúl Castillo López, principales sospechosos de los delitos de doble asesinato, lesiones, violación y daños a la propiedad en contra de Bayardo José […]

Silvia González SilesCORRESPONSAL/ [email protected]

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Diciembre sangriento


Silvia González Siles
CORRESPONSAL/ JINOTEGA
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La Policía de Jinotega aún no ha capturado a Francisco Javier Arauz Gámez ni a los hermanos Daniel y Saúl Castillo López, principales sospechosos de los delitos de doble asesinato, lesiones, violación y daños a la propiedad en contra de Bayardo José Suárez, de 30 años y Aurora García Rodríguez, de 42 años.

El crimen ocurrió la noche del 30 de diciembre en la finca Santa Rosa, comarca Pavona Arriba, municipio El Cúa.

La subcomisionada Junieth Cano, jefa de la Secretaría de Policía en Jinotega, dijo que continúa la persecución contra los tres sospechosos, quienes fueron identificados por Sara García Rodríguez, cónyuge del occiso, y a quien abusaron sexualmente e hirieron.

Según la Policía, los malhechores son acusados de asesinato, violación, robo y daños a la propiedad, ya que además robaron 600 córdobas e incendiaron la vivienda.

El 26 de diciembre también se produjo otro crimen, cuya víctima fue el joven Margarito Centeno Lanzas, de 16 años, quien recibió siete impactos de munición de escopeta .

El hecho se registró en Tapaskun, entre El Tuma y La Dalia, cuando Centeno iba acompañado de dos amigos, llevando consigo varios cerdos y gallinas presuntamente robados; en ese momento fueron sorprendidos por tres desconocidos, quienes mataron al joven. Otra persona que murió fue Milton Maltés Herrera, de 20 años, cuando intentaba auxiliar a Orlando Flores, quien estaba ebrio tirado en el suelo, pero éste le hizo dos disparos que acabaron con su vida.

Este homicidio se produjo el 25 de diciembre en la comarca San Pedro de Kininowas, municipio San José de Bocay.

En esa misma fecha murió de dos impactos de bala, Santos Alfredo Benavides Jiménez, al sostener una riña con los hermanos Antonio y Máximo Fajardo, cuando se encontraban en un expendio de licor ilegal en la comunidad La Marañosa, municipio de Wiwilí.

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