Celio Humberto Barreto
A Ernesto Leal le conocí precisamente el día que fue juramentado como Secretario General del Sistema de Integración Centroamericana en San Salvador (SICA). Su especial personalidad, la facilidad con la que se comunicaba y su trato fraterno, dieron paso a la amistad.
Desde su llegada al SICA supo imprimir una particular forma de gestión y en poco tiempo empezó a sentirse la transformación de una institución que integra a toda la región y a la que con urgencia se le pedía pasar de la filosofía a la acción. Más de 30 organizaciones regionales dispersas en América Central, con muy variadas finalidades conformaban el sistema. Se requería un líder que aportara con urgencia talento, diplomacia, tenacidad, energía y una visión de futuro que permitiera hacer realidad el sueño tanto tiempo postergado de una Centroamérica unida, en paz, trabajo y democracia, caminando a la prosperidad, donde las comunidades pudieran percibir los beneficios del trabajo de las instituciones regionales. ¡Ese era el gran desafío a resolver!
Ernesto sentó las bases de la emergente organización; sin duda su formación de ingeniero le daba las herramientas que requería para su construcción. La sede del SICA en San Salvador bajo su dirección se convirtió en un incansable motor de integración, reuniendo a instituciones del Sistema, coordinando estrategias de trabajo, priorizando resultados, acercando y ampliando diálogos con donantes, agencias internacionales, gobernantes y sociedad civil. Los logros no se hicieron esperar, foros de discusión dieron paso al análisis de soluciones a problemas de salud, educación, libre comercio, navegación, transporte, agricultura, economía, finanzas, narcotráfico, migración, unión aduanera, clima, desastres naturales, pesca, energía, democracia, nutrición, turismo, ambiente y sanidad agropecuaria.
La consolidación en el SICA de áreas temáticas referidas a los contextos social, ambiental y económico transfirieron un nuevo vigor a las instituciones del sistema y con apoyo internacional se desarrollan exitosas iniciativas que han rendido frutos palpables a campesinos, mujeres, niños, estudiantes, agricultores, comerciantes, transportistas, empresarios, pescadores, habitantes fronterizos, turistas, etc. OIRSA, con su sede ubicada también en San Salvador, mantuvo un estrecho contacto con el ingeniero Leal y aprovechó con frecuencia sus consejos, opiniones y relaciones. Nos invitó siempre a participar de los foros de integración y alentó nuestro concurso en las mesas de donantes con proyectos de impacto en materia sanitaria y fitosanitaria.
Su apoyo fue invaluable y muy pronto nuestra organización estaba siendo reconocida con firmeza por los socios y amigos extra-regionales del SICA y fondos importantes de Canadá y China-Taiwán fueron destinados a apoyar relevantes acciones de inspección y acreditación de servicios agrosanitarios, a la vigilancia fitosanitaria de cultivos no tradicionales de exportación (chile habanero, ornamentales, follajes, limón pérsico, vegetales chinos, pitahaya, maní, café orgánico y piña), a la prevención y control de enfermedades animales (fiebre porcina clásica), a la seguridad de los alimentos y en el marco del Plan Puebla Panamá la coinversión con recursos BID-OIRSA-PAÍSES para la facilitación comercial transfronteriza en el corredor agrosanitario de América Central.
Cuando decidió regresar a Nicaragua, organizamos un fraternal homenaje para reconocer sus elevados méritos, expresar nuestra profunda gratitud y reiterarle el compromiso solidario con su inagotable búsqueda de mejores derroteros para la patria. La palabra hombre tiene un significado más cabal cuando se refiere a hombres de la talla de Ernesto Leal. ¡Muchas gracias amigo!
El autor fue Director Ejecutivo del OIRSA 1995 – 2003.