- Oscar Danilo Sánchez, de 16 años, quiso salvar a tres mujeres que se ahogaban en la playa San Diego
- Acto evangélico acaba en tragedia frente a playas de San Diego, en Villa El Carmen
Dora Luz Romero y Octavio Enrí[email protected]
María Flores entró con dos personas más a las aguas del estero cercano a la playa de San Diego, en el tranquilo municipio de Villa El Carmen. Era su bautizo y como miembro de la Iglesia Evangélica Cuadrangular debía ser un episodio feliz. Sin embargo, al mediodía los gritos de alarma de tres mujeres que se ahogaban a lo lejos fueron el preludio de la tragedia que se le venía a ella y a su hija, Fátima Sánchez.
Oscar Danilo Sánchez Calero, el nieto de María, había ido todo el camino celebrando con otros evangélicos en el camión. Había estado en el acto de fe con el mayor respeto y estaba bien hasta los gritos que lo obligaron a correr de prisa, juntarse a una cadena de hombres e intentar sacar a las chicas, apoyado en un mecate, según varios testigos.
Gisela Carolina Correa Rodríguez aseguró que una de las olas golpeó fuertemente a Oscar Danilo, de 16 años e hijo del policía Héctor Calero, en servicio en el Distrito Dos de Managua.
NO SABÍA NADAR
El joven no sabía nadar y fue tragado inmediatamente por el mar. El doctor Manuel Gutiérrez, dueño de una casa frente a la playa, cuenta que a las mujeres lograron sacarlas gracias a la intervención del dueño de un hotel en los alrededores, un israelí de nombre Isaac Setton. A los otros muchachos los sacaron otras personas con ayuda de neumáticos, pero al contarse faltaba Oscar Danilo Sánchez Calero.
Empezó entonces a llorar Fátima Sánchez y muchos de los testigos miraban su desesperación y leían la frase que saltaba de su camiseta: “El evangelio no es religión, es poder de Dios”. Ella estaba en la casa del doctor Gutiérrez. A las 4:30 de la tarde miraba al mar. Patrullas de la Policía se aparcaron en la zona, y una lancha se introducía en las aguas de ese balneario, al que se llega adentrándose desde el kilómetro 48 en la carretera Managua-Pochomil. Todos buscaban al chico y una multitud de curiosos se ubicaba frente a la playa.
“Allí mismo hace algunos años murieron tres sobrinos —recuerda Gutiérrez—, pero el mar se lleva a los que no saben nadar”.
SIN SOCORRISTAS
Hasta anoche, informes preliminares de la Policía indicaban que habían unos cuatro ahogados en el país, pese a la falta de brigadistas de la Cruz Roja, que días antes de la celebración de Navidad anunció que por falta de presupuesto no iba a dar ninguna cobertura.