Nuevas traducciones de Darío

Nicasio Urbina

El horizonte de potenciales lectores de Darío en el mundo se ha expandido con la aparición reciente de dos traducciones de su obra: la traducción al inglés de una selección amplia de su poesía, cuentos y crónicas publicada en la prestigiosa colección Penguin Classics; y la traducción al chino de 126 poemas de los más representativos de su “ars poética”. No es la primera vez que se traduce la obra de Darío a sendas lenguas, pero ambos son los esfuerzos más importantes, cuidadosos, ambiciosos, y certeros que tenemos hasta el momento.

La traducción al inglés se titula Selected Writings, introducción y edición a cargo de Ilán Stavans, profesor de Amherst College y uno de los hispanistas más destacados de mi generación. La traducción de la poesía estuvo a cargo de Greg Simon y nuestro querido amigo Steven F. White. La prosa la tradujo Andrew Hurley, traductor de Borges y Reinaldo Arenas. En total son 667 páginas, exquisitamente traducidas, que pone por primera vez una selección representativa de la obra de Darío al alcance de los lectores angloparlantes. Este volumen viene sin duda a llenar un vacío imperdonable que había en la colección de Penguin Classics, y le da su merecido lugar a la obra de Darío dentro del mundo editorial anglófono.

La introducción de Stavans es objetiva y eficiente. Sitúa claramente a Darío dentro del panorama de la literatura hispanoamericana, y no duda al decir que: “Si la contribución de un poeta se pudiera medir cuantitativamente, por el número de poemas sorprendentes que han pasado a ser parte fundamental de una cultura, Darío surge como el poeta más importante de los que han escrito en América Latina”* (traducción mía). Stavans explica brevemente la compleja red de influencias y circunstancias que rodean la vida de Darío, subraya sus debilidades y resalta sus grandezas. Cuestiona algunos de los lugares comunes de la crítica dariana, y señala la excesiva ceguera de los dariólatras. Hablando del decadentismo de Darío, y de la problemática que este término ha presentado con toda su carga semántica negativa, incluyendo la reacción enojada de Darío cuando se le llamaba decadente, Stavans pregunta: “¿Por qué un decadente centroamericano va a ser menos valioso que, digamos, su contraparte norteamericana, o por ser el caso, el mismo Gautier?”*

Por supuesto que la gran pregunta que debemos hacernos al enfrentar este volumen es la calidad de la traducción de los poemas. ¿Cómo traducir al inglés la apretada métrica y la sin par armonía del verso dariano? Dos traductores de primera categoría se han enfrentado al reto, traductores con experiencia poética, poetas de calidad ellos mismos, y conocedores de la obra de Darío. Simon y White decidieron traducir a Darío y modernizarlo en inglés, es decir “traer a Darío al tiempo presente, haciéndolo contemporáneo. Sus versiones contestan a esta pregunta: ¿Cómo suena este poeta Modernista decimonónico finisecular a nuestros oídos hoy?”* Empresa no sólo difícil sino arriesgada, ya que podríamos preguntarnos, ¿no es precisamente ese arcaísmo, esa elegancia verbal, ese galicismo, esa aristocracia lingüística, característica fundamental del verso dariano? ¿No suena así a nosotros, que lo leemos en su español original? ¿No sonaba así a los lectores de 1900, sus contemporáneos? Stavans se pregunta: “¿Por qué eclipsar sus miradas esotéricas todavía más presentándolas en un lenguaje que es ajeno a los lectores de hoy? ¿Para qué hacer su lejanía poética todavía más aislada?”*

Esta decisión lleva a los traductores a cambiar, modificar, y adaptar el texto original, recreando un poema en inglés que no siempre corresponde al original en español. Consideremos el primer verso del poema liminar de Cantos de vida y esperanza: “Yo soy aquel que ayer no más decía”. Simon y White traducen: “Why, only yesterday I was reciting”. Hace apenas un año, Duke University Press publicó una traducción de Cantos de vida y esperanza a cargo de Will Derusha y Alberto Acereda. La traducción de ellos es muy literal y apegada al texto cuando la lengua lo permite. Ellos traducen: “I am the one you just yesterday spoke”. Mi argumento nos lleva indefectiblemente a la paradoja que todo traductor, aún antes de San Jerónimo, tenía que contestar. ¿Qué deseo traducir: el espíritu o la letra, el estilo o la esencia, el contenido o el continente?

La traducción de Yonghu Dai al chino de los poemas de Darío tiene que lidiar con problemas aún mas arduos, ya que está traduciendo a sistemas lingüísticos totalmente diferentes, y a tradiciones poéticas sumamente distantes. Sin embargo la pregunta central sigue siendo la misma. En su Introducción Yonghu confiesa: “He probado en mi traducción algunas métricas chinas tradicionales como el verso pentasilábico y el septasilábico, y en algunos casos tuve felices resultados. Sin embargo […] me veo obligado a abandonar la forma arcaizante […] para adherirme únicamente a formas modernas de la poesía china”(14). No es sólo la dificultad de reproducir en chino las proezas verbales de Darío en español, sino pensar en la recepción que los lectores contemporáneos van a realizar de ese texto. Yonghu ha tratado de mantener la rima de los versos, trasladando al chino la musicalidad del verso dariano, pero ha tenido que prescindir del metro. Simon y White en algunos casos han logrado mantener ambas. ¡Chapeau mes amies!

El traductor de los cuentos y crónicas de la edición de Penguin afirma haber optado por una estrategia diferente, “haciendo uso del inglés del tiempo y lugar del nicaragüense, del período al que pertenece en términos cronológicos”*. Los lectores de El rey burgués se encuentran entonces con un texto en inglés ajeno a la lengua de hoy en día, pero que de alguna forma recuerda, al lector informado por supuesto, la lengua de Oscar Wilde o de Huysmans.

No puedo hacer justicia a ninguna de las tres traducciones que he mencionado en las breves frases que me permite esta columna. El debate por lo demás pertenece a las revistas especializadas en traductología. Quiero simplemente dejar constancia aquí de la vigencia y pujanza de la obra de Darío cien años después de su aparición. La poesía hispanoamericana se organiza en función de la obra de Darío. No importa el país o la escuela a la que se pertenezca. Sí importa la edad. A los 20 años todos los poetas negamos a Darío, a los 50 todos lo admiramos con respeto. Sólo al padre se le trata de esa manera.

El autor es Catedrático y Director de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Cincinnati.

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