- El Corazón de Clemente aún late 33 años después
Edgard Tijerino M. [email protected]
Imposible de olvidar. La mano del tiempo no puede borrar esa huella. El recuerdo de la muerte de Roberto Clemente es imperecedero y golpea nuestras cabezas y corazones, como producto de una poderosa y precisa combinación de golpes.
Es la noche del 31 de diciembre de 1972. Todavía se levantan columnas de humo en los escombros de la Managua terremoteada. Se escuchan los gemidos de una ciudad con su presente sangrando y el futuro inmediato terriblemente borroso. El caos está hirviendo.
Fue esa noche la última vez que lo vieron. Ahí estaba, a la orilla de ese avión “sospechoso” cargado en exceso con ayuda para Nicaragua. Se veía tan agitado como cuando entraba al cajón de bateo, perseguía una pelota en el rincón derecho del Forbes Field, o buscaba una posición de tiro para exhibir ese rifle mira-telescópica que provocó tanto asombro.
“Tengo que ir. Hay que garantizar que esta ayuda llegue a manos de quienes la necesitan, y no sea desviada”, dijo frente a las advertencias, con la cena servida en casa, la música invitando a quedarse y los amigos insistiendo. Pero no se detuvo.
Nunca más lo volvimos a ver. El avión cayó en el mar, y desapareció para siempre.
Sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando, dice el tango de Alfredo Le Pera cantado por Gardel. Roberto Clemente murió hace 33 años, pero su recuerdo sigue siendo inspirador para todos nosotros.
Durante todo ese tiempo, me he preguntado: ¿cuántos de nosotros hubiéramos sido capaces de llegar a ese nivel de esfuerzo, entrega y sacrificio estremecidos por la tragedia de otro país?
Esa actitud, consecuente con una solidaridad y un desprendimiento impresionantes, nos permitió dimensionar correctamente a Roberto Clemente, semanas después de haber disparado su hit 3,000 y apenas a pocos días de haber sido el manager de Puerto Rico en el Mundial de 1972 aquí.
Clemente tendría en estos momentos 71 años. Quizás hubiera podido agregar jugando unos tres años haciendo crecer sus llamativas cifras, y obligando a comparaciones más apropiadas con Willie Mays y Hank Aaron en diferentes aspectos del juego, sin ser un jonronero.
IMPACTANTE
Estuvo en 14 Juegos de Estrellas, obtuvo 12 guantes de oro, capturó 4 cetros de bateo, aseguró un título Mas Valioso, conectó de hit en sus 14 juegos de Serie Mundial, conectó más de 200 hits en 4 temporadas, en dos ocasiones impulsó más de 100 carreras, su máxima cantidad de jonrones fue de 29, y después de su doblete contra John Matlack, el zurdo de los Mets, quedó instalado en la cima de los 3,000 hits.
Clemente cerró fuerte la temporada del 72 y se consideró que en 1973 podría participar en unos 140 partidos. Por supuesto que en la bola de cristal no se veía un quinto título de bateo, ni otra temporada de 200 hits, pero dada su fenomenal calidad, era de esperarse otra campaña de 300 puntos que hubiera sido su número 15 y posiblemente su guante de oro número 13 en forma consecutiva.
¿Quién iba a decir que sería su último cohete?
“No vayas Roberto. No en ese tipo de aparato. Tu sabes mucho de beisbol, pero no sobre aviones”, le dijo Manny Sanguillén, quién lo reemplazó como jardinero derecho de los Piratas a partir de 1973.
“Si vas a morir, morirás”, fue la respuesta del súper astro de 38 años, quien había trazado una carrera beisbolera cargada de signos de admiración.
Y murió. Tratando de ayudarnos. ¡Diablos, qué cruel es el destino!
Sus ojos se cerraron, el mundo sigue andando, hay una fonola que llora y su recuerdo permanece entre nosotros, tan consistente como las Pirámides de Egipto.
¿TRES AÑOS MÁS?
A 33 años de su partida, y en medio de la congoja provocada por el tropel de recuerdos de una trayectoria truncada, surge una gran interrogante: ¿hasta dónde hubiera podido llegar el formidable pelotero boricua?
Hay quienes opinan que con 38 años, Clemente estaba en capacidad de jugar unas tres temporadas más. En el año 1972, afectado por algunas dolencias, Clemente tuvo acción en 102 juegos y registró el tercer porcentaje de los Piratas con 311 puntos, impulsando 60 carreras con 118 cohetazos entre ellos 10 jonrones, 7 triples y 19 dobles.