Sobre el doble comportamiento

Marco A. Mayorga

El comportamiento en algunos es: hagan lo que yo digo, pero no lo que yo hago; yo tengo diferentes criterios o pensamientos, depende con quien estoy.

Algunos políticos, líderes y personas, con unos manejan un lenguaje y ante otros es diferente; a unos les dicen la verdad y a otros les engañan. Algunos policías en la aplicación de las leyes de tránsito tiene un estándar con los buseros y taxistas, y otro con los demás ciudadanos. El Minsa y el Magfor manejan para los productos exportados o importados una calidad y estándar diferente al nacional.

Algunas personas ante su compañero opinan diferente que ante el jefe. El cálculo del salario para el trabajador es diferente al de la empresa. Algunos cuando están en otro país no tiran basura, como lo hacen en Nicaragua. Algunos padres les dicen a sus niños que no fumen, pero ellos fuman. Unos obstaculizan el libre tránsito con tranques y otros no.

Unos trabajadores están afiliados al INSS y otros no. A unos empresarios les aplican ser retenedores de IVA y a otros la Cuota Fija. Unos deben respetar los retiros de construcción y otros construyen donde desean. Unos pueden colocar rótulos y señales en áreas restringidas y otros no. Unos tiran basura donde quieran sin amonestación y otros no. Muchas personas, organizaciones e instituciones actúan con doble estándar o personalidad, según el escenario. Afectan al progreso, la salud, la educación y el vivir como comunidad ordenada y civilizada. El Estado incentiva la mediocridad aplicando diferentes estándares y favores políticos; manteniendo una organización ineficiente de administrar. Los políticos no deben evadir la responsabilidad de organizar y administrar Nicaragua con eficiencia.

Estas malas prácticas tienen excusas: El político, el líder o el funcionario dicen que socialmente son necesarias, pero lo hacen por popularidad o cálculo político. El Estado, expresan, debe ser flexibles y no puede ser rígido a la ley, pues el político lo hace ver mal. Las empresas aprovechan para estar en la informalidad. Miles de trabajadores no están afiliados al INSS, no reciben prestaciones, etc. Al final todos piensan que el otro debe cumplir y ser excelente primero.

Si los detalles y las bases de la construcción se hacen con materiales y formas de trabajo mediocres, el resultado es: edificio mediocre. No importa qué tan pequeño o pobre sea, todo individuo o país puede optar desde el inicio por la excelencia en cada detalle. Los pequeños empresarios que desde muy temprano deciden la excelencia y la formalidad, acceden al crédito y mejoran la posibilidad de progresar establemente.

Pese a esto, existen instituciones, empresas e individuos que luchan por la excelencia y hacen la diferencia. Dichosamente, ante las comunicaciones, los tratados comerciales, la influencia regional; estas prácticas mediocres están en decadencia. No se debe esperar que otros vengan a enseñarnos cómo trabajar o actuar. Es inevitable el trabajar a lo interno de inmediato. Con empeño, decisión y esfuerzo es posible tener un solo estándar, una sola personalidad en pensar y actuar; dejar atrás las causas del empobrecimiento y enrumbar a Nicaragua hacia el progreso.

El autor es segundo Vicepresidente de AMCHAM

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí