Wilder Pérez [email protected]
La invasión masiva a la Reserva de Biosfera Río San Juan por parte de “tomatierras” que supuestamente estaba planificada para Navidad finalmente no se dio, sin embargo, las autoridades gubernamentales creen que la amenaza persiste, por lo que reforzaron aún más la zona en días recientes.
Según José Luis Galeano, delegado del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) en Río San Juan, la Reserva permanecerá fuertemente custodiada, a pesar de que haya pasado el 25 de diciembre, porque los “tomatierras” pueden invadir en cualquier momento.
“Ya pasó la primera fecha, no hemos sabido nada nuevo sobre ellos, pero las amenazas de invasión son latentes, en cualquier momento se podría dar, pero estamos preparados para eso”, comentó Galeano.
A la presencia física del Marena y del Ejército de Nicaragua se unió la Policía Nacional en días recientes, además para hoy se está planificando un reabastecimiento de combustible para patrullar la zona, al sureste de Nicaragua, por lo que aumentó la custodia en Río San Juan.
REFUERZAN PRESENCIA GUBERNAMENTAL
“Ya tenemos presencia de todas las instituciones desde Boca de Río Indio hasta Bartola, en siete puestos de control, y nos vamos a reforzar más, para que la vigilancia se intensifique”, afirmó el delegado.
Galeano confirmó que el proceso legal en contra de Roberto Flores Show, presunto líder de los “tomatierras”, continúa su marcha, con el fin de neutralizar por todos los flancos a ese grupo, compuesto por ex contras y ex militares nicaragüenses con supuestos cómplices en Costa Rica, según información obtenida por el Gobierno.
Según el Gobierno, Flores ha obtenido ganancias millonarias con este recurso, por lo que prácticamente se le ha declarado la guerra legal a través de la Procuraduría del Ambiente.
Autoridades creen que la amenaza persiste sobre la biosfera Río San Juan
Policía se une al Ejército para reforzar la vigilancia en la zona fronteriza
“Tomatierras” hacen negocio con propiedades ajenas
Los “tomatierras” son grupos de personas cuyo negocio consiste en invadir propiedades ajenas.
Arrasan con lo que antes había en el lugar, exigen títulos de propiedad y finalmente venden el área invadida en pequeños lotes.
El grupo que amenaza la Reserva aparentemente tiene a cinco mil beneficiarios cautivos que compraron de antemano sus lotes.
La estrategia es invadir masivamente la zona, tanto desde Nicaragua como desde Costa Rica, arrasarla y hacerse pasar por indígenas hasta conseguir los títulos.