La huelga de los médicos y los trabajadores de la Salud dejó un mal sabor entre la población que no recibió atención médica en hospitales y centros de salud.

Población cierra el año sin servicios de salud

A casi mes y medio de que finalizara el 2005, sucedió quizás el evento que más “dolor de cabeza” dio a las autoridades sanitarias del país durante este año: la huelga médica y de otros trabajadores del sector salud Roberto Pérez Solí[email protected] El 14 de noviembre pasado, la Federación de Médicos Pro Salario que encabeza […]

  • A casi mes y medio de que finalizara el 2005, sucedió quizás el evento que más “dolor de cabeza” dio a las autoridades sanitarias del país durante este año: la huelga médica y de otros trabajadores del sector salud

Roberto Pérez Solí[email protected]

El 14 de noviembre pasado, la Federación de Médicos Pro Salario que encabeza el doctor Elio Artola inició un paro de labores en todas las unidades de salud del país. Su reclamo: lograr un incremento salarial del 140 por ciento.

Pocos días después la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetsalud), que dirige el doctor y diputado sandinista Gustavo Porras, se sumó a la protesta.

Contrario a los Médicos Pro Salario, Fetsalud solicitó 400 millones de córdobas más para el presupuesto de Salud del año 2006.

Según Porras, con este dinero se lograría un incremento salarial entre un 35 y 38 por ciento para todos los trabajadores de la Salud, incluyendo los médicos. Sin embargo, la Ministra de Salud, Margarita Gurdián, de entrada sólo les garantizó 172 millones de córdobas.

Con este dinero se lograría un incremento salarial del 15 por ciento y se garantizaría el salario para unos 340 médicos residentes.

El Ministerio de Salud (Minsa) no ofreció más dinero porque Nicaragua pondría en riesgo varios acuerdos con organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Mientras esto ocurría quienes pagaban por los “platos rotos” era la población que llegaba a los hospitales y centros de salud en busca de atención, pero esta no se la brindaron.

Ante la negativa del Minsa de ofrecer más dinero, los Médicos Pro Salario bajaron su propuesta hasta un 70 por ciento de mejora salarial.

Sin embargo, el planteamiento gubernamental en cuanto a salario es el mismo, con la diferencia que han ofrecido un pliego de beneficios sociales a cambio de deponer la huelga como: seguro de vida, plan de viviendas y la posibilidad de que los médicos introduzcan al país equipos sin pagar impuestos.

Los médicos la han rechazado y mantienen su protesta. Fetsalud por ocasión de Navidad suspendió temporalmente sus acciones de lucha, pero promete volver “con todas sus fuerzas” en enero.

La huelga continúa y sólo se atienden los casos y cirugías de emergencias en las unidades de Salud.

Al finalizar el año esta situación sirvió para dejar al descubierto la intransigencia de los médicos bajo el argumento de lograr un mejor salario, la pasividad de un Ministerio del Trabajo (Mitrab) que —aunque ha dicho que la huelga es ilegal— no toma acciones para revertir el sufrimiento de la población.

ROTAVIRUS

En el 2005 los problemas para el sistema público de salud iniciaron en la segunda semana de febrero cuando se declaró un alerta por el brote epidémico de diarrea que, causado por el del rotavirus, castigaba sin piedad a los niños menores de cinco años.

La alerta se dio porque en El Salvador y otros países de Centroamérica el rotavirus estaba causando igual o similares estragos entre la población infantil.

En marzo el Minsa declaró alerta roja por lo rápido de la expansión de la enfermedad, principalmente en las zonas fronterizas del país. Vómitos, mareos, dolor de cabeza y fiebre eran los síntomas de este virus.

La alerta duró varias semanas y al finalizar el año vemos los estragos que causó: 196,343 cuadros diarreicos y 150 fallecidos. El año pasado las cifras, para esta semana, eran de 193,568 afectados y 85 personas habían muerto.

MALES PULMONARES

En julio el Minsa también decretó una alerta por el repunte de las infecciones respiratorias agudas, en especial la neumonía. Para el 14 de julio 152 personas habían fallecido. Los niños menores de cinco años y los adultos mayores de 50 años estaban entre las principales víctimas.

Por varias semanas y hasta meses las salas de los hospitales Vélez Paiz y La Mascota estuvieron atestadas por niños enfermos. En ocasiones algunos padres de familia denunciaron que las medicinas escaseaban en estos hospitales.

Las infecciones respiratorias hasta la semana pasada han afectado a 1,307,577 personas. En el 2004 para este período se reportaban 1,259,361 casos. Pero lo más impactante es la estela de muerte dejada por estas enfermedades.

Los registros del Departamento de Vigilancia Epidemiológica reflejan un total de 437 muertes, es decir 122 personas fallecidas más que el año pasado para esta misma fecha.

LLEGA MAREA ROJA

En noviembre la situación de la salud volvió al tapete con la llegada del fenómeno de la marea roja. El 11 de ese mes el Minsa a través de una resolución ministerial ordenó a la población en general no extraer, comercializar ni consumir conchas negras, ostras, almejas y otros moluscos.

Luego, el 19 de diciembre el doctor Juan José Amador, director de Epidemiología del Minsa, anunció que los nicaragüenses podían degustar de los moluscos porque la marea roja se había ido. Esto lo concluyeron después de sobrevolar en compañía de miembros del Ejército de Nicaragua y del Centro de Investigación de Recursos Acuáticos (CIRA) la zona de Masachapa y Corinto.

Al final sólo 51 personas resultaron intoxicadas y oficialmente no se registraron fallecidos por este fenómeno marino.

SIN RESERVAS DE SANGRE POR PROTESTA

Para el 13 de agosto el doctor René Berríos, director del Centro Nacional de Sangre (CNS) de la Cruz Roja Nicaragüense, aseguró que sólo contaban con unos 300 paquetes sanguíneos de reserva para solventar cualquier desastre natural o accidente de gran magnitud que pudiera suceder.

Las reservas del CNS usualmente superan con facilidad los mil paquetes sanguíneos.

Sin embargo, el desabastecimiento que enfrentaron fue provocado en forma indirecta por los 13 ex trabajadores de las bananeras del Occidente —afectados por el pesticida Nemagón— que mantuvieron una huelga de hambre durante tres días en las instalaciones de ese centro.

Esta misma situación se volvió a presentar en octubre cuando estaba en pleno apogeo la jornada nacional de vacunación contra la rubéola. A pesar de esto, hospitales y centros de salud no sufrieron problemas de desabastecimiento.

CIRUGÍAS AFECTADAS

El Minsa calcula que por cada día de protesta se dejan de realizar 240 cirugías programadas y 17,000 exámenes de laboratorio. Además, unas 3,660 personas no hacen uso del servicio de consulta externa.

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