La realidad social y el ascenso al poder político

Damaris Cortés Pereira

No podemos callar ante una realidad social manifestada a través de hechos que en los últimos tiempos se han producido, como lo es: “el ascenso al poder político” de líderes con perfil izquierdista, localizados en América del Sur, que en el fondo viene a constituir una expresión de la realidad mundial: “la pobreza”, que semejante a una pandemia se infiltra en cada país del planeta tierra y con mayor fuerza y voracidad en los países denominados tercermundistas, subdesarrollados o economías emergentes.

No se trata de que la izquierda ha venido tomando espacios, ni que la derecha los ha venido perdiendo por errores u omisiones. Más allá de lo superficial, más allá de la teoría y objetivos de una ideología determinada, subyace una razón muy fuerte, tal es, la búsqueda de la solución al problema focal mundial “la pobreza”, la cual se instala no solamente en los países subdesarrollados, sino que también ya campea aunque en diferentes versiones, en los desarrollados.

Podemos afirmar que nos encontramos ante una nueva formación social de carácter internacional que se ha venido incubando con una nueva forma de pensamiento en el tiempo, impulsada sostenida y acelerada, a medida que el escenario mundial mantiene en escena a la mayoría de los actores de la masa poblacional, con características singulares, como lo son: los estómagos vacíos, la salud perdida, la falta de acceso a la educación, el no contar con una vivienda aceptable mínimamente y, en suma, el no derecho a soñar en una mejor condición de vida.

Actualmente los movimientos sociales evidencian su presencia, formalizan su existencia y poder, a través del ejercicio del sufragio, forma que ha sustituido a la violencia, al belicismo y todas las prácticas que conducen a la muerte y destrucción. No podemos, ni debemos emitir juicios a base de apariencias en cuanto a la tendencia de los electores, a plegarse a determinada opción ideológica histórica, de cara al triunfo de determinado líder, ya que estamos frente al resultado de una acción social, donde cada individuo indica que ha comprendido las expectativas de los otros y las suyas propias, orientando así su decisión en las urnas electorales para colocar en las manos de determinado candidato “el poder político” a fin de que sea el instrumento para conseguir el cambio hacia una mejor calidad de vida .

Todo sistema visto en su dimensión global o integral-económica-política-social, tiene sus positividades y negatividades, la fórmula ideal en los actuales tiempos sería el surgimiento de un nuevo sistema que conjugue lo bueno y lo malo de las ideologías históricas, clasificadas de derecha e izquierda, para resolver la problemática focal: la pobreza.

No se trata de un desplazamiento de la derecha por la izquierda y tampoco, que es la oportunidad de esta última para afianzarse, más bien hablemos de la búsqueda de una opción esperanzadora de la población y que los líderes que actualmente han sido elegidos por el pueblo, a través del ejercicio del sufragio, tienen una responsabilidad histórica para llevar a sus electores hacia el cambio tan anhelado. Se está presentando una nueva conciencia colectiva que exige y elabora su propio decálogo, en cuanto al comportamiento que debe de tener aquel o aquella a quien se ha elegido democráticamente, para ejercer la conducción de un país, por un determinado período.

La autora es economista y socióloga

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